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DEUDA FEROZ, AJUSTE Y RENDICIóN.

Segunda quincena julio 2017.

 

jose.a.rocca

 

DEUDA FEROZ, AJUSTE Y RENDICIóN.

Según los registros oficiales la deuda pública uruguaya se ubica en un entorno superior a los 33.000 millones de dólares. Es decir, cada familia uruguaya además de sus deudas particulares agrega una cifra cercana a los 33.000 dólares, vía Estado.i

Los principales escalones que han ido gestando su crecimiento se pueden rastrear en los rescates a grandes Bancos privados en la década de los ochenta, los perdones de deuda a oligarcas de todo tipo, el sistema de AFAP al servicios de Banqueros, las enormes renuncias fiscales que significan las zonas francas y subsidios más o menos encubiertos a grandes capitales. Los intereses de la misma deuda generan además un “efecto alud” que incrementa su magnitud.

Servicios públicos a “medida de grandes inversores”, precios de energía inferiores a los que pagan Pedro, María, Juan y José, créditos blandos del Banco República, a veces ni siquiera pagados como en los casos, PLUNA SA, o FRIPUR, son solo ejemplos de una extensa lista de prebendas a grandes capitales, incluyendo parte de una “gran prensa” que goza de la venta de publicidad al Estado.

Muchos de los que más hablan del “costo país” y de la necesidad de reducir el gasto público han sido los principales beneficiarios de subsidios y “regalos” que potenciaron la evolución de la deuda.

Esta deuda “invisible a los ojos” la paga el pueblo oriental cada vez que le cobran el IVA, el impuesto a los salarios y pasividades, cuando el Estado recorta gastos sociales, para la salud, la educación, la vivienda. Mejor dicho paga intereses, pues la deuda crece.

La sangría no para. Semana tras semana el BCU, emite títulos de deuda en pesos corrientes o unidades indexadas con tasas de interés notoriamente superiores a las internacionales. Se endeuda para pagar intereses de deuda y para evitar aumentos del precios del dólar.

El costo de utilizar el dólar como “ancla de otros precios” erosiona las cuentas del Estado. El Banco Central fomenta que los especuladores vendan dólares para prestarle pesos. De esa manera aumenta la oferta de dólares manteniendo su precio relativamente estable. Sin embargo, el BCU paga intereses de deuda que aumentan el “costo país”.

La dinámica de emisión de deuda en pesos y su efecto aumentando la oferta de dólares para que grandes banqueros le presten pesos al estado uruguayoii, conlleva al retraso de la cotización del tipo de cambio estimulando importaciones de todo tipo con impacto frecuentemente devastador sobre la pequeña producción local.

Paralelamente el BCU ha reducido drásticamente sus reservas en el último año y medio. Los datos oficiales revelan que han descendido desde algo más de 17000 millones de dólares en el tercer trimestre de 2015 a guarimos cercanos a 13.000 millones en la actualidad. Esto significa que por esa vía se ha incrementado la oferta de divisas para evitar el aumento de su precio. Si descontamos los encajes bancarios que obviamente no son reservas realesiii, el monto supera a penas los 6000 millones.

En este contexto analizamos el presupuesto actual y la rendición de cuentas. El costo de los intereses que genera la deuda pública agobia las cuentas de ingresos y gastos del Sector público. El nuevo ajuste fiscal no es casual. Las políticas de ganancias privadas y grandes deudas socializadas mediante quiebras o concursos de acreedores y gastos al servicios de grandes capitales privados, atenazan la Rendición de Cuentas.

El rumbo de subsidiar al gran capital es necesariamente contradictorio con las necesidades de salarios públicos dignos, vivienda, salud pública, transporte popular.

Una de las principales reivindicaciones de los gremios de la enseñanza en Uruguay consiste en establecer un piso de 6% del PBI para la asignación del presupuesto destinado a ANEP y Udelar. Las promesas del gobierno fueron en esa dirección. Pese a las trampas con las cifras engrosadas con otros conceptos muy difícil cumpla. Su prioridad real son los banqueros y las inversiones de grandes grupos transnacionales.

Lo demás son gestos para la tribuna.

GOTITAS DE ECONOMÍA

  • Las cifras oficiales del INE registran para los seis primeros meses del 2017 un incremento del IPC de 4.33%. Pese a utilizar el dólar como ancla de los demás precios de la economía sacrificando futuro, pese a la clara diferencia con el sentir de las billeteras, en la mitad del año las cifras oficiales rozan la meta de todo el año.

  • De acuerdo a declaraciones de voceros oficiales, la renuncia fiscal para fomentar inversiones en Uruguay ronda los 2500 millones de dólares al año. El “versito” es que son para generar empleo. Con esa cifra se podrían pagar aproximadamente 200.000 salarios promedio por año. Sin embargo se utiliza para aumentar los ingresos de grandes grupos económicos que saquean los recursos del país.

  • El gobierno porteño reconoce que en 2017 se incrementó el número de personas durmiendo en las calles en un 20%. El neoliberalismo de Macri en acción.

  • Tomemos en cuenta que los llamados acuerdos de libre comercio, son en realidad acuerdos de inversión. Hay que utilizar los términos correctos”. Palabras del filosofo y docente estadounidense Noam Chomsky el 17/7/2017 en conferencia realizada en la Fundación Líber Seregni. Mi humilde coincidencia con estas apreciaciones.

  • La Cámara baja de Estados Unidos aprobó para 2018 un presupuesto militar de 700.000 millones de dólares. ¿Será porque no existe más el imperialismo? Como el imperialismo trata de convencernos.

  • La cifra precedente significa seis veces más que el presupuesto bélico de China y 15 veces el de Rusia.

iSin contar las obligaciones asumidas vía PPP y otras por contratos de compras futuras de energía o servicios de privados..

ii Comprando títulos de deuda en forma de Bonos, letras u otros instrumentos.

iiiPues son propiedad de los Bancos más allá que funcionen como garantía de su actividad.

 

 

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NCLUSIÓN FINANCIERA VERSUS BANCARIZACIÓN FORZOSA (EL PROBLEMA DE LAS PALABRAS)

Marcelo Marchese

11.07.2017

El discurso del oficialismo a favor de la inclusión financiera promociona los eventuales beneficios que esta política brindará a los ciudadanos: más seguridad y mayor acceso a los créditos.

En esto, como en otras cosas, el oficialismo se identifica con quienes impulsan la bancarización a nivel mundial: Algunas pruebas han demostrado que una mayor inclusión financiera no sólo acelera el crecimiento económico y el empleo, sino que también enmienda la desigualdad de ingresos y contribuye a la reducción de la pobreza” (1)

La cita anterior está tomada de un documento de la Alliance for Financial Inclusion (AFI), una alianza respaldada por el G20 y el Banco Mundial y financiada por Bill y Melinda Gates. Como se ve, esta cruzada mundial tiene un noble objetivo: “es el primer conjunto de compromisos mundiales y medibles por parte de formuladores de políticas públicas de países en desarrollo y emergentes para liberar el potencial económico y social de los 2,500 millones de personas más pobres del mundo, a través de una mayor inclusión financiera” (2). Gracias a Dios la AFI y el Banco Mundial y el G20 y Bill y Melinda Gates, desvelados por los miserables, quienes no pisan un banco ni en sueños, han diseñado una política para sacarlos de la pobreza, ello es, obligarlos a entrar en contacto con los bancos, quiéranlo o no.

Según la AFI, el 50 por ciento de la población mundial no está incluida (financieramente hablando) y entre estas gentes, el 86 por ciento se encuentra en los “países en desarrollo y emergentes”. De acuerdo a lo dicho hasta ahora, el G20, el Banco Mundial, Bill, Melinda “y los bancos centrales y los formuladores de políticas y entes reguladores en materia financiera” que conforman la AFI, son una suerte de padres buenos en un cuento de hadas donde lejos de abandonar a sus hijos pobres en el bosque, los ayudan, es decir, los incluyen financieramente, pues desean liberar su potencial económico. Nada dice este cuento acerca de los beneficios que la inclusión financiera llevará a los “entes reguladores en materia financiera”, sea lo que fuere que sea, y en todo caso nada dice sobre los beneficios que llevará a los bancos, una palabra mucho más entendible.

Ya se sabe que los cuentos de hadas, o los cuentos que fuere, se construyen pura y exclusivamente con palabras y se sabe que en ello es clave la elección y el orden de las palabras. Si el lector es un optimista de esos que piensa que vivimos en el mejor de los mundos posiblesle aconsejaría que abandone ya mismo la lectura y se dedique a una tarea más edificante, pues nosotros elegiremos otras palabras, las cuales serán ordenadas de manera diferente antes de arribar al final donde alguien se comerá las perdices.

Mientras el G20 y compinches utilizan la expresión “inclusión financiera”, como si el lenguaje debiera cumplir la función de esconder la realidad en lugar de enunciarla, otros han preferido utilizar las palabras “bancarización forzosa” y casualmente, estos otros no han logrado ver los beneficios que la bancarización traerá a los pobres de los países en desarrollo y emergentes, a los cuales llaman “del tercer mundo”, pero sí han visto cómo beneficiará a los bancos, y en menor medida, a los gobiernos.

Piense el lector en el beneficio que obtienen los bancos de sus clientes, la mitad de la población mundial, y piense que a partir de una serie de medidas en pocos años duplicarán su clientela, aunque sea con los más pobres, y piense que además multiplicarán quien sabe por cuánto su volumen de negocios, ya que casi todas las operaciones, sea la venta de una casa o el pago de un sueldo o tributo, se harán vía bancaria. Así que la banca verá que casi toda la población mundial realizará casi todas las operaciones comerciales por su intermedio, lo cual le acarreará inauditas ganancias y algo más: conocimiento y control, que redundarán, obviamente, en inauditas ganancias. Con estas medidas les brindaremos a los grandes banqueros más dinero, más conocimiento y más control sobre nuestras economías. Esto es lo más parecido al sueño de un banquero: saber el exacto beneficio que obtiene tal o cual rubro, tal o cual inversión, y esta información y este control no es que lo reciban gratuitamente, sino que pagaremos por darlos.

Digan lo que digan los autores de cuentos de hadas políticos, existe una ley ineluctable del capital: tiende a concentrarse. Con la bancarización forzosa esta concentración de riquezas, conocimiento y poder alcanzará niveles maravillosos y llegaremos un día al colmo de que el dinero será unos simples números, sin soporte físico, esto es, con mayor posibilidad de ser alterado o inventado, como si estuviéramos a las puertas de la era de la preeminencia de lo virtual y adulterable sobre lo real, el dinero electrónico sobre el dinero, el libro digital sobre el libro de papel, el contacto vía facebook sobre encontrase cara a cara, las palabras “inclusión financiera” sobre las palabras “bancarización forzosa”.

Decíamos que amén del gran capital, los gobiernos se beneficiarán de la bancarización forzosa, lo cual es evidente desde que se hará casi imposible evadir los impuestos y los impuestos, se sabe, tienen dos características principales: 1- aumentan y aumentan y 2- interesan notablemente a los gobiernos. Así que el lector mal pensado, quien ni por un instante sospecha que vivimos en el mejor de los mundos posibles, puede creer una de dos cosas o las dos a la vez: 1- el gobierno que se autodefine de izquierda, aquel mismo que pretendía nacionalizar la banca y ahora, como dice el amigo Hoenir (3), ha decidido bancarizar la nación, tomó este dudoso camino pues no es otra cosa, como todo gobierno, que un sirviente del gran capital, o, 2- lo ha tomado pues puede ejercer mayor control sobre el cobro de impuestos (mi opinión es que fue por las dos cosas, en una razón de un 90 por ciento la primera y un 10 por ciento la segunda).

Ahora bien, amigo lector, sólo me resta decir que nos dicen que vivimos bajo un régimen liberal, lo cual en cierto sentido es verdad y en otro es una abierta mentira y ahí volvemos al problema de las palabras vinculadas con la apariencia o la realidad. A la hora de dejar que las pasteras arrojen toneladas de basura a nuestros ríos, o de permitir que los pesqueros chinos vengan a arrasar nuestra fauna marina, el liberalismo campea por sus fueros, sin embargo, a la hora de permitir que alguien tenga derecho a fumar a doscientos metros de una escuela, o de que, al menos, paguemos nuestros impuestos como queramos (en este mejor de los mundos posibles hemos llegado al extremo de clamar por la mejor manera de pagar impuestos) o que compremos una casa o lo que sea sin pasar el dinero por el banco, el liberalismo se evapora como una gota en una plancha al rojo. El gobierno olímpicamente olvida nuestro derecho y libertad y paternalmente nos incluye financieramente, aunque uno no quiera ser incluido, aunque uno clame por no ser incluido pues sospecha que el cuento de hadas no es otra cosa que un cuento de hadas que el gobierno cuenta como si fuera elaborado por él mismo, cuando bien sabemos que es un cuento de hadas elaborado en un lugar muy muy lejano, donde no tiene cabida ningún gobierno ni sirviente.

Si todo les sale como lo tienen planeado (y muy probablemente todo les saldrá como lo tienen planeado, habida cuenta que nos tragamos cuentos muy dudosos) a estos señores del lugar muy muy lejano sólo les restará comer perdices y ser felices para siempre, a no ser que queramos escribir nuestro propio cuento y así forzar un plebiscito donde decidiremos si a estas fauces sin fondo les entregaremos lo que nos queda para enriquecerlos todavía más, o si decidiremos mantener un mínimo de prudencia, libertad y privacidad. Habrá que flotar la lámpara ¿Quién sabe si adentro no se encuentra escondido el genio?

 

(1) Ubicando la inclusión financiera en el mapa mundial https://www.microfinancegateway.org/sites/default/files/mfg-es-documento-ubicando-la-inclusion-financiera-en-el-mapa-mundial-11-2013.pdf

(2) Ibíd

(3) MUJICA Y LA BANCARIZACIÓN Por Hoenir Sarthou

http://www.voces.com.uy/articulos-1/mujicaylabancarizacionporhoenirsarthou

 

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LA EXPANSIÓN CHINA
POR LAS RUTAS COMERCIALES

Los intrincados
caminos de la seda

Anchas autopistas, trenes de alta velocidad y barcos que van y vienen para llevar y traer mercancías entre China y el resto del mundo. Bueno, es un decir, el “mundo” es el de la vieja ruta de la seda y su rama africana. Tal el sueño del presidente chino Xi Jinping.

Por Luis C. Turiansky

El 14 y 15 de mayo últimos, en Pekín, el gobierno chino organizó con gran pompa un foro mundial en la cumbre sobre la Nueva Ruta de la Seda (también llamada “Franja y Ruta de la Seda”),[1] proyecto grandioso lanzado por el presidente chino Xi Jinping en 2013 y que muchos consideran el de mayor envergadura en la historia.

El presidente Tabaré Vázquez, según informó el portal de la Presidencia el 16.10.2016, aprovechó su visita a China en octubre de 2016 para manifestar el interés de Uruguay en participar en el proyecto marítimo, que cuenta con un nombre aparte, la “Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI”. No obstante, en esta etapa los planes para revivir la vieja ruta no cuentan con llegar a América, como se sabe aún sin descubrir hasta fines del siglo XV:

 

Pero nuestro Presidente pudo remitirse a las propias autoridades chinas, que han insistido en que su “visión” no se limita a Eurasia y África, sino que está abierta “a todas las naciones del globo, independientemente de la geografía” (Consejo de Estado de la RPC, 18.4.2015). Por motivos obvios, probablemente sea la costa del Pacífico de América la más apropiada para unirse a la futura red marítima mundial. Ello no quita que el puerto de aguas profundas que manejaba el gobierno uruguayo hubiera podido adquirir en este contexto una mayor trascendencia.

Una cosa es cierta: la flexibilidad con que China aborda la eventual concreción de su plan, incluida la referencia histórica a las rutas comerciales de antaño, se refleja también en su disposición a contemplar los más variados deseos, de ahí la gran variedad de mapas que pretenden reflejar las opciones en juego. Esta concepción está en permanente evolución, por lo que no existe una versión “oficial”. Por ejemplo, en el mapa reproducido más arriba, el observador atento no dejará de notar algunas incongruencias, como el abrupto desvío de la vía terrestre de los Balcanes a Moscú, incluso a través del conflictivo espacio ucraniano, para luego retomar el rumbo a occidente, haciendo caso omiso de la ya existente línea férrea transiberiana, más directa aunque probablemente anticuada.

Todo indica que el carácter de estas presentaciones no pasa de tener un valor puramente ilustrativo, de ahí que, a partir de cierto momento, los dirigentes chinos hayan comenzado a usar el término “visión”, más abstracto y menos comprometedor que “plan” o “proyecto”.

Por otra parte, la envergadura de la campaña, incluida una costosa conferencia cumbre, excluirían que su fin fuese solo propagandístico. Más bien puede interpretarse como un plan estratégico a largo plazo, cuyo objetivo primario es la implantación de China en la nueva etapa de globalización en el siglo XXI.

Y no se van con chiquitas: durante su visita a Pakistán en marzo, el presidente chino prometió financiar las necesidades en infraestructura de la eventual participación de ese país en el plan, a un costo de 46.000 millones de dólares. Algunas fuentes, como The Economist, 15.5.2017, señalan que China estaría dispuesta a invertir anualmente hasta 150.000 millones de dólares en los 68 países hasta ahora involucrados.

Para que semejante erogación no signifique tirar el dinero por la ventana, los motivos tienen que ser de peso. De hecho, son conocidos: están inscritos en el discurso de Xi Jinping ante el Foro Económico de Davos en enero de este año, en el que se declaró ferviente partidario de la globalización (a la que pretende dar un nuevo impulso) y del comercio sin trabas, es decir, contra las tendencias proteccionistas, principalmente de Estados Unidos.

La nueva ofensiva económica y geopolítica de la República Popular China coincide, en efecto, con cierto retraimiento de EE.UU. de la escena mundial, anunciado ya por Donald Trump en su campaña y que algunas de sus primeras medidas parecen confirmar. Dos actitudes lo corroboran: cuando el señor Trump asiste a la Cumbre de la OTAN y se niega a mencionar explícitamente el compromiso de Estados Unidos de asistir militarmente a cualquier otro miembro de la alianza víctima de agresión, de conformidad con el artículo V del Tratado del Atlántico Norte, como todos esperaban. En cambio, ha condicionado la ayuda norteamericana al establecimiento de un mínimo del 2 por ciento del producto interno bruto para gastos militares en todos los países parte.[2] El otro momento fue el retiro de EE.UU. del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015,[3] que el presidente norteamericano considera perjudicial para su país y contrario a su propia política de reindustrialización, destinada a superar el desempleo, como prometió a sus partidarios.

En el primer tema, la reacción de los europeos es sintomática: la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker coincidieron en que ya no se podía confiar en Estados Unidos y que, de ahora en adelante, la Unión Europea debía protegerse sola.

En cuanto a la cuestión del cambio climático, el otro gran contaminador de la atmósfera, China, no tardó en proclamar por boca de su Presidente que mantendrá todos los compromisos asumidos en París.

Conclusión: cuando el gran hegémono de los últimos tiempos parece retirarse del ruedo, qué mejor oportunidad para sus rivales que presentarse como sustitutos idóneos.

China posee para ello las aptitudes y las aspiraciones necesarias. Pese a sus contradicciones,[4] la economía china surge como el gran protagonista de los próximos decenios. Esto se acompaña con un temible poderío militar, tanto en número de hombres como en armamento moderno, incluido el nuclear. No escapa tampoco el grado de motivación alimentada por la historia desde fines del siglo XIX, que vio a China humillada por potencias extranjeras primero, arrasada luego por el imperialismo japonés y seguidamente emprendiendo un complejo y nada idílico proceso revolucionario. Por último, la forma de gobierno, centralizada y férrea según el modelo del viejo comunismo chino, tal vez permita sostener los esfuerzos de expansión con la movilización, voluntaria o forzada, de la nación más populosa del globo.

El impulso del rápido desarrollo de la economía china está vinculado a su política de inversión extranjera directa, que convirtiera a China en la “fábrica mundial de productos baratos” (entiéndase, a costa de bajísimos salarios). El rédito acumulado y los cánones depositados en las arcas chinas constituyen las bases para lanzarse ahora a la conquista de los mercados.

El otro actor en la escena es, por supuesto, Rusia, cuyo gobierno apoya la “visión” del presidente Xi Jinping (Putin participó en el Foro de Pekín), pero de manera sorprendentemente tibia. Parecería que no quiere dar la impresión de alinearse con China en un bloque sino que, por el contrario, tiene sus propios planes.

Recordemos al respecto el consejo dado por el ministro ruso de relaciones Serguei Lavrov a congresales norteamericanos, para “buscar la colaboración con China y no el enfrentamiento” (“El triángulo de las Bermudas”vadenuevo nº 103, abril de 2017). Por lo visto, el presidente chino se lanzó por su cuenta (como tantas veces hicieron sus predecesores en el cargo) a una empresa en la que quiere jugar y ganar solo, sin ayuda externa. En particular, una empresa en la que necesariamente competirá con los demás aspirantes al control del comercio mundial y del nuevo orden internacional que de él se desprenda, entre los que se cuenta también Rusia.

Tampoco está claro el papel que le tocará a la Unión Europea (la muy fiel y occidental) en este reordenamiento de fuerzas a escala global. Si sigue atada a los esquemas de la guerra fría y de la dependencia a la hegemonía norteamericana, su futuro es incierto. Solo sacarán provecho las nuevas corrientes de derecha, como la representada por Emmanuel Macron en Francia.

Los cambios que tienen lugar en el mundo son muy rápidos y de difícil predicción, pero tampoco ofrece muchas seguridades la idea de unidad euroasiática, construida con tanto esmero por Rusia desde el acceso de Vladímir Putin al poder en 1999.

Del mismo modo, como corrobora la experiencia histórica, la multiplicación de polos de influencia no necesariamente contribuirá al progreso de la humanidad, como pretende el “multipolarismo”. Por el momento ninguno de sus artífices se plantea una modificación sustancial del sistema vigente, solo una exacerbación de la competencia a nivel mundial.

 

[1] Así aparece en las fuentes chinas cuando lo citan en español. El Foro de Pekín se llamó oficialmente en inglés “Belt and Road Forum for International Cooperation”, en que “belt” se refiere a la ruta terrestre y “road” a la marítima. Todo tiene al parecer un sentido metafórico que solo quien sepa chino será capaz de comprender cabalmente.

[2] A primera vista una exigencia equitativa, es decir que todos dediquen por igual a los gastos de defensa cierto porcentaje del PIB. Pero en el fondo está relacionada con el interés del complejo militar-industrial estadounidense de exportar armas y demás material militar a los países aún atrasados en este campo. Paradójicamente, son estos los que más dependen de la “ayuda”, que ahora deberán pagar, en una situación semejante a la de quienes acuden a un banco para pedir un préstamo y resulta que los bancos solo prestan dinero a los que ya tienen.

[3] “Acuerdo de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, París, 12 de diciembre de 2015. Lleva también la firma del ex presidente Barack Obama.

[4] En especial el papel preponderante de la inversión extranjera en su crecimiento, que relativiza el poderío del capitalismo propiamente chino

 

 

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Ollas populares en Plaza de Mayo

“Contra el ajuste y el hambre del gobierno macrista”
Movimientos sociales instalaron mil ollas populares en diferentes puntos de todo el país, incluidos los accesos a la Ciudad de Buenos Aires y la Plaza de Mayo, para reclamar la sanción de la Emergencia Alimentaria.

Integrantes de movimientos sociales cortaron parcialmente el tránsito esta mañana en la esquina de Corrientes y Callao, en el centro porteño, para reclamar la sanción de la ley de Emergencia Alimentaria. A lo largo de la jornada instalaron mil ollas populares en las principales ciudades del país, en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires y se movilizaron a Plaza de Mayo para denunciar la situación crítica que atraviesan los comedores populares y el nivel de mal nutrición infantil.

El coordinador de Barrios de Pie, Daniel Menendez, dijo que, entre otros puntos, la ley “prevé un mayor presupuesto de los comedores escolares” y advirtió que “tenemos dificultad para que el oficialismo dé quorum” para su sanción. La movilización fue planteada contra “el ajuste y el hambre del gobierno macrista”.

“Vemos como día a día se suman más despidos tanto en sectores fabriles como en áreas del Estado. Esta grave situación tiene su consecuencia en el número alarmante de pobres, que hoy alcanza a 12.5 millones de personas, es decir el 30,3 por ciento de la población; 6 de cada 10 niños viven bajo la pobreza”, denunciaron en un comunicado las organizaciones Barrios de Pie, Frente Popular Darío Santillán y Frente de Organizaciones en Lucha, entre otras.

Desde las organizaciones advirtieron que los trabajadores de la economía popular cobran 4.400 pesos por los programas de empleo, cifra que los ubica bajo la línea de indigencia. “No nos quedaremos de brazos cruzados frente a la injusticia, la miseria y el hambre de nuestras familias”, denunciaron.

La jornada también prevé cortes parciales en Puente Pueyrredón, Puente La Noria, Panamericana, Ruta Nacional 197, Acceso Oeste y Autopista Buenos Aires-La Plata.

 

 

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