2017 es el centenario de la Revolución de Octubre. Aún no tengo idea de cómo se hablará de este tema, pero por nuestra parte, hablaremos. Voy a empezar por comentar lo que vaya apareciendo, y nuestra opinión la iremos dando.

Doy el primer lugar a una nota aparecida en The Moscow Times, 29 de diciembre, en su balance del año. Esta publicación es el “Think Tank” de los liberales rusos, no por casualidad el balance comienza con “El ascenso del populismo” refiriéndose al gobierno de Putin. Por qué empezar por los liberales rusos, ya lo explicaremos. Liberales, quiero decir liberalismo burgués clásico de derecha afines al “modelo occidental”.

La nota a la que me refiero, de la columnista Eva Hartog, se llama “Dando vueltas, el Kremlin lucha con la historia revolucionaria de Rusia”, y aunque trata de la relación del gobierno actual de Putin con todo el pasado ruso en general, lo que verdaderamente la mueve es el centenario de Octubre. Pueden verla acá: https://themoscowtimes.com/articles/from-the-recycle-bin-of-history-56692

De modo que primero un resumen, porque no vale la pena citarla toda, luego palabra por palabra lo que se refiere estrictamente a Octubre, y luego un breve comentario de mi parte. Y en notas sucesivas volveremos.

Liberales rusos, gobierno, historia

“Tu patria chica es donde vives, pero Patria es sobre cómo vives”. La autora comienza citando esta frase de un comisario soviético a los exhaustos soldados, en la reciente película “Los 28 de Panfilov”, un remake de una clásica y mítica historia de la defensa de Moscú en la Segunda Guerra Mundial. Algunos historiadores revisionistas rusos cuestionan hoy este mito, que no eran solamente 28 sino unos mil, u otros aspectos de la historia. Pero ese cuestionamiento se enfrenta a la defensa cerrada del mito por los voceros del gobierno de Putin.

“Incluso si la historia de Panfilov se hubiese inventado de principio a fin, este es un mito sagrado que debe permanecer intacto”, dice el ministro de cultura Vladimir Medinsky, ultrapatriota e historiador. El mito tiene el valor político de exaltar el patriotismo, y esto puede verse ampliamente en las actitudes del actual gobierno ruso acerca de la historia.

Por ejemplo en la “manía por las estatuas”. Una desproporcionada estatua de 17 metros de Vladimir I de Kiev, que convirtió la Rus al cristianismo en 988, erigida frente al Kremlin. Una estatua a Ivan el Terrible, el primer zar -1547- y creador del Estado ruso, recordado como asesino de su propio hijo y de miles de víctimas. “Tenemos un presidente fuerte que ha obligado al mundo a respetar a Rusia, al igual que hizo Iván el Terrible en su tiempo” dice un gobernador local pro-Putin. Y numerosas estatuas a Stalin por varias partes de Rusia.

Para la gente de este Think Tank liberal, el gobierno de Putin busca una glorificación del pasado ruso en función de sus intereses políticos. Uno de los puntos en disputa es sobre el período Yeltsin, que ellos consideran de “inusitada libertad, aunque de inestabilidad”. La visión oficial del gobierno de Putin es que esas alabanzas al período de Yeltsin “destruyen la conciencia nacional”.

Pero vamos al tema del centenario, esta es la reproducción completa de esa parte de la nota, traducción mía.

Aniversario incómodo

Mientras saltan chispas sobre como interpretar incluso la historia reciente de Rusia, es poco probable que el Kremlin ofrezca una posición coherente en el próximo gran acontecimiento del año: el centenario de la convulsión que en 1917 derrocó a la aristocracia y fundó el régimen bolchevique.

El régimen de Putin no es un fanático de los levantamientos populares, habiéndose esforzado mucho para sofocar cualquier forma de protesta. El resurgimiento de la Iglesia Ortodoxa Rusa también ha fomentado nuevas simpatías por la dinastía Romanov, particularmente por el canonizado zar Nicolás II. En lo que puede ser una advertencia de lo que se viene, la ultra-leal diputada de la Duma Natalya Poklonskaya sobresalió este año al pedir que se investigue la filmación de una película sobre una famosa bailarina de ballet que fue amante de Nicholas. [Se refiere a Mathilde Kschessinskaya. que murió en París en 1971 a los 99 años, prima donna del balet ruso a principios del siglo XX, que parece que le hizo perder la virginidad a Nicolás antes de llegar al trono, ¡está bien que le hagan una película!] Aunque Poklonskaya no ha visto la película que todavía se está filmando, advirtió que podría empañar la imagen del zar [¡No, al revés! La imagen que quedó es que era el zar de los boludos] .

Pero al mismo tiempo el Kremlin no está dispuesto a condenar por completo los acontecimientos que la revolución puso en marcha, ni todo el pasado soviético.

Para los historiadores y activistas de derechos humanos, tratar de descubrir el alcance de la represión de la era soviética es una lucha cuesta arriba. Con los archivos de los servicios de inteligencia en gran parte clasificados, a los los rusos solo les queda crear sus propios mitos sobre lo que pasó.

“La represión sigue siendo vista más bien como un desastre natural”, dice Yan Rachinsky de la organización Memorial de Derechos. “Hay víctimas, pero no culpables. Se impulsa a la gente a pensar: “Es que así era ese tiempo”.

Este año, Memorial publicó los nombres de 40.000 personas que revistaban en las filas de la policía secreta de Stalin durante el tiempo de las purgas. Según Rachinsky, es un primer paso hacia una reconciliación nacional con el pasado sangriento del país, que se la evitó durante mucho tiempo. [Y si, los liberales siempre se reconcilian con los fachos, aunque sean fachos estalinos]

“Las autoridades han explicado las acciones de los que participaron en las purgas como un “abuso de autoridad “, que es un eufemismo y una burla
[acá se dice errores y excesos], Imagínense a los criminales nazis siendo juzgados de esa manera”. “Tenemos que remover todo a paladas para que podamos de alguna manera seguir adelante”.

La solución del Kremlin al dilema histórico parece ser evitar cualquier juicio sobre el derrocamiento de los Romanov o sobre el régimen soviético que le siguió.

En una mesa redonda preparatoria celebrada en 2015, Medinsky, el ministro de Cultura, dijo que el centenario sería utilizado como una ocasión para reunirse” [No a los ojos en la nuca]. “No podemos dividir a nuestros antepasados en los que estaban equivocados o en lo correcto”, dijo, refiriéndose al conflicto entre los rojos y los blancos. “Ambos lados estaban claramente movidos por el patriotismo.”

Si hubo una lección que aprender de 1917, dijo Medinsky, es que la división interna resulta en “tragedia” y “buscar la ayuda de extranjeros “aliados” en las disputas domésticas es un error”.

Para aquellos que escuchaban, esa declaración sonaba menos como una lección del pasado que una conferencia sobre el Kremlin de hoy.

Breve comentario

Hasta aquí, nuestra columnista liberal rusa. Digamos alguna cosa por nuestra cuenta.

Que la interpretación histórica es un conflicto político, vaya novedad. Dice el historiador inglés Arnold Toynbee que la historia es un río en movimiento que no vemos desde la orilla sino desde el propio río, vemos el movimiento pasado desde un presente que también se mueve. La disputa acerca del pasado es sobre el futuro.

Tampoco el patriotismo es patrimonio ruso, los mitos patrióticos son todos parecidos. Pero me parece que, al poner en cuestión un mito patriótico sobre la Segunda Guerra, nuestra autora escupe fuera del tarro. Más allá de una historia mítica en particular, el heroísmo del pueblo soviético es un hecho incontrovertible. La revisión histórica [véase por ejemplo la película “Enemigo al acecho” del director francés Jean-Jacques Annaud: http://www.superpelis.tv/2013/04/enemigo-al-acecho-2001-online-latino.html] resulta para el otro lado, muestra que el que no sólo fuese la barbarie de los nazis sino también la barbarie de la dirección estalinista hace más gigante el heroísmo.

Vayamos a Octubre.

Lo que los liberales rusos de hoy olvidan es que la ruina y derrumbe del imperio de los zares abrió una oportunidad, antes que nada, a los propios liberales rusos de ese tiempo. Una oportunidad que no pudieron aprovechar por su propia incapacidad, y esa incapacidad era estructural, debido a las condiciones reales de la sociedad rusa.

Los revolucionarios rusos que hicieron la Revolución de Octubre ESPERABAN que los liberales cumpliesen el supuesto rol que les asignaba la mitología liberal; sus dudas y sus diferencias eran dentro del marco de esa espera, véase el paradigmático “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática” de Lenin, que desde el propio título lo dice. Esperaban una revolución democrático-burguesa, se quedaron esperando, y fue entonces que algunos decidieron actuar cambiando el libreto de la película.

Allí comienza otra película, y el libreto se escribió en medio del rodaje. Los revolucionarios no sabían muy bien que hacer, pero nadie sabía. Algunos generales zaristas se pusieron a las órdenes del gobierno bolchevique porque no quedaba otra. La mitología patriotera del estalinismo terminando ocupando ese lugar porque los liberales patrioteros rusos no estaban. La deformación histórica de la revolución obrera ocurrió DESPUÉS de la inoperancia total del liberalismo burgués.

Y cuando la URSS se derrumbó, en parte por esa falla estructural en sus cimientos, los liberales rusos perdieron DE NUEVO una “oportunidad” para la que no estaban preparados y que en realidad ni deseaban como tampoco la desearon sus abuelos, y así vino su otra bestia negra, el “populismo”.

Los liberales rusos odian Rusia, porque Rusia es la demostración de la falsedad de sus propios mitos liberales. Toda la historia rusa es para ellos una mierda. Pero no llores mascarita, ni le eches la culpa a los demás. Si vamos a revisar la historia, a revisarla en serio.

Eso hacen los liberales rusos, pero ¿y nosotros qué vamos a hacer, qué queremos? ¿El mito o la verdad?

moyano   fernando moyano