Algunos compañeros me han pedido datos concretos sobre el tema COSTOS de las llamadas “misiones de paz”. Me he ocupado de este tema en notas pasadas, pero mejor repasar las cifras a la luz del problema concreto que está ahora en discusión, el argumento de CONVENIENCIA en la prórroga de las tropas en Haití.

Se dice: Si Uruguay trajese las tropas ahora tiene que asumir el costo de traslado de la gente y los equipos, si se quedan hasta que diga Naciones Unidas es esa institución la que pagaría.

Hace unos días la página rusa de noticias “Sputnik” citaba estas palabras de nuestro compañero Andrés Olivetti:

“La política internacional no se rige por si sale 10 pesos más o 10 pesos menos traer a un contingente, se rige por principios, por razones de fondo”
https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201612231065779377-cascos-azules/

Eso es lo primero de todo. Pero eso es si hablamos de gente que se rija por principios. Un mercenario es exactamente lo contrario, va a la guerra por dinero. Es una palabra fuerte, y a veces en la discusión la gente se ofende por esos calificativos. Pero no es un tema de palabras, vamos a los conceptos.

La tragedia del Matthew dejó decenas de miles de sin techo en Haití, y se suma al altísimo número de viviendas perdidas hace siete años con el terremoto que aún no están recuperadas. En estas condiciones, sinceramente pensé que no volvería a escuchar lo de “hacerse una casita” para justificar el envío de soldados, pensé que algo de vergüenza tendrían. Me equivoqué.

El argumento de decidir si se mantiene o no una ocupación militar en función de los costos del retiro es igual de indecente, pero dejemos de lado los aspectos morales. Asumamos así no más que esto es un negocio. Después de todo, cosas peores escuchamos, como la conveniencia de la “misiones de paz” como oportunidad para el entrenamiento de las tropas en combate real. Combate real es probable muerte real de gente real.

Pero vamos a tomar el tema de los costos de las ocupaciones militares de territorios de otros pueblos soberanos como si se tratase de un crudo tema de entradas y salidas, costos y beneficios del negocio de la carne humana, business is business. Dejemos de lado los principios y contemos los vintenes, y veremos que si hay algo peor que un mercenario es un mercenario que no sabe calcular.

Hay 250 militares uruguayos en Haití, cada uno de tropa le sale a Uruguay unos 1000 dólares mensuales, los oficiales pueden salir entre 3 y 7 veces más. Del 1º de enero al 15 de abril son tres meses y medio. Esto significa para el Estado un millón y pico de dólares, pico largo, en sueldos militares.

¿Cuanto sale un pasaje desde Haiti en un avión de línea? Tal vez 700, aún pagando muy caro nunca puede salir más de 1000, un mes de sueldo, contra tres meses y medio. Traerlos a todos en un charter que no será un avión de lujo pero los aviones militares no están para eso, no puede costar más de la mitad de que vengan en aviones de línea, ni siquiera contando las cometas usuales que se embolsa alguno para su casita.

¡Ah, claro! Estoy olvidando que cuando el militar vuelva, igual va a seguir cobrando su sueldo por el valioso servicio que le presta a la Patria, aunque ya no se lo preste además a la hermana patria haitiana. Es curioso, nadie en el parlamento, nadie, ni aquellos a los que se ve la marca de la gorra como el senador Javier García, plantearon el problema en términos de necesidad militar, si prescindir de un contingente armado durante meses simplemente porque estarían allá durmiendo la siesta esperando una decisión burocrática ajena al país, no sería un perjuicio y un riesgo para la “defensa de la Patria”. Nadie dijo nada de eso porque se le reirían en la cara. Hasta el “riesgo sanitario” quedó atrás porque se solucionó el conflicto de ADEOM.

Para qué queremos esos sueldos militares es otro tema, pero dejemos eso también de lado. En esos mil dólares que le pagamos todos está el sueldo, y también un sobresueldo del 50% del sueldo. Asumamos que el sueldo es un costo muerto inevitable, una carga, un castigo divino que tiene el país. ¿Y el sobresueldo, esa tercera parte de los costos salariales de los que están demorados en aeropuerto de Puerto Príncipe esperando tres meses que despegue el avión?

Si, calculando por lo bajo, los costos salariales totales para el país durante todo ese tiempo son SEIS VECES el costo de traerlos, ese tercio de los costos totales que representa el sobresueldo es “apenitas” EL DOBLE.

Eso en cuanto al personal. Pero tenemos ese otro gran problema, los juguetes de guerra que usan. Camiones, tanquetas, alguna cosa más.

Alguna parte de esas cosas, por el propio proceso de desgaste que sufre ese tipo de materiales, o de obsolescencia, no valdría la pena ni traerla. ¿Traerla porque en un remate acá se puede obtener un precio más alto que rematándola en Haití? Me sospecho que es al revés. Sin duda parte de ese material podría transferirse a la policía haitiana, cuya condición de “mal equipada” hace perder el sueño a los planificadores de Naciones Unidas. Ignoremos esto también, consideremos que todo ese material es muy valioso y necesario para la defensa de nuestra querida Patria, y no preguntemos tampoco por qué, si es así, sería mejor tenerlo varado en Haití. Dejemos esos detalles.

¿De qué equipo estamos hablando? Secreto militar. Pero vamos… 250 tipos caben todos en 5 o 6 camiones de los chicos. Más de eso no puede ser porque Naciones Unidas NO PAGARÍA por mantener un sobrestock innecesario. ¿Cuánto salen esos camiones? Alguna idea podemos tener, con la ayuda de Papá Google. Dependiendo de modelos, porte, estado, salen entre 10 y 20 mil dólares cada uno. Pongamos 15000. Todos los camiones juntos salen bastante menos de 100 mil dólares.

¿Y cuantas tanquetas, de esas que vemos en los videos patrullando por las ciudades haitianas, puede tener un contingente de 250 hombres? De 250 no puede haber en todo momento más de 80 en servicio, tal vez la mitad en cuartel, tal vez la mitad patrullando, algunos a pie, algunos en tanqueta, que llevan 3 a 5 hombres a bordo cada una. A reventar, 5 o 6 tanquetas, y alguna en mantenimiento.

¿Cuánto salen? Vez pasada, cuando se compraron unas del mismo tipo para la misión en el Congo, recurrí a Papá Google y dos mail a dos personas informadas. Salieron 115 mil dólares cada una, con la cometa usual de estos casos incluida. Usual en estos casos es 15%. Salían 100 mil a precio de lista en la web del fabricante. Hoy, usadas, no pueden valer más de 50 mil cada una.

TODO el parque hoy en Haití no puede valer más de 500 mil dólares. No puede. ¿Cuánto sale traerlo? Y en definitiva ¿es más conveniente traerlo o rematarlo allá por lo que den? ASÍ debe pensar un mercenario que por lo menos sepa hacer los cálculos propios de un mercenario, porque ir a la guerra por dinero es una indecencia, pero ir a la guerra por dinero y perder dinero ¿qué es?

Bueno, terminemos de una vez con este tema de las cifras y cerremos las cifras, y disculpen si al “antilimilarista vulgar” que tengo adentro a veces se le va la moto.

Del millón y pico largo que tenemos de sueldos hasta abril tomemos la tercera parte, sólo los sobresueldos, y tenemos un sobre costo en personal de unos 400 mil dólares. Pagado el traslado de la gente a precio muy caro, podría ser un costo de 100 mil. Haciendo el ahorro de traer la gente ahora aun asumiendo los costos del viaje, nos queda margen más que suficiente para traer las cosas.

De las cosas, siempre algo se rompe en 3 meses. Naciones Unidas paga el combustible si están patrullando, pero si van a un quilombo en República Dominicana no creo. Si se rompe algo usándolo fuera del servicio, tampoco. Si se rompe porque excedió la vida útil tomada como límite aceptable, sin duda no. Es Uruguay el que debe renovar su parque militar.

¡TRAER ESOS FIERROS VIEJOS DE HAITÍ NO PUEDE SALIR MÁS DE LO QUE VALEN!

¿Que clase de mercenarios somos que no sabemos sacar cuentas?

NOTA: A propósito del título

En una nota previa, usé para titularla el grito “¡Mercenario!” arrojado desde las barras cuando se votó la prórroga en Diputados. Pero esos calificativos ofenden, preferí usar otro título esta vez.

“Los condotieros (en italiano: condottieri; singular condottiere) eran mercenarios al servicio de las ciudades-estado italianas desde finales de la Edad Media hasta mediados del siglo XVI. La palabra condottiero deriva de condotta, término que designaba al contrato entre el capitán de mercenarios y el gobierno que alquilaba sus servicios”.  Wikipedia.

Pero los condottieri hasta tienen monumentos. El Gattamelata de Donatello es un famoso bronce que está en la Plaza del Santo en Padua, una de las primeras y más importantes estatuas ecuestres del Renacimiento, ha sido modelo de otras, entre ellas la de Artigas, y tiene una reproducción en Av. Italia y Ricaldoni. El Calleoni de Verrochio está en San Giovanni e Paolo en Venecia, pero tiene una copia en Bv. Artigas frente a la Facultad de Arquitectura. Con tanta tana cultura y bella escultura de mercenarios en esta ciudad por la que anduvo Garibaldi, tal vez no se ofendan si están en buena compañía.
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moyano fernando moyano