moyano  por  Fernando Moyano
Los “ronin” (vagabundo) en el Japón feudal eran los samurai (militares al servicio de un señor) que quedaban sin amo, por muerte, ruina o caída en desgracia de éste, y pasaban a ser guerreros en banda. Trataban de vengar a su amo, o encontrar otro, o se suicidaban.

En Montevideo se acaba de realizar un encuentro sindical de centrales del continente, “Encuentro Sindical Nuestra América”. Así comienza su declaración final:

“La realización del VII° ESNA se lleva adelante en el marco de una profunda crisis mundial del capitalismo y una brutal ofensiva imperialista contra los pueblos del mundo. En Nuestramérica se pretende terminar con algunos avances en materia de cambio político e integración, caso del ALBA-TCP, la Unasur y especialmente la CELAC, que excluye de su seno a EEUU y Canadá. Es evidente la ofensiva imperialista en Honduras y Paraguay, y ahora en Venezuela, Brasil y Argentina. En el plano geopolítico se pretende limitar el papel de China, el acercamiento de este con Rusia y agrupamientos como los BRICS. Es un claro ejemplo de hegemonismo contra cualquier intento de multilateralismo de las relaciones internacionales”.

No entraré acá en lo de los BRICS, el concepto del marco capitalista ?
para los avances, cambios e integración,
y otros temas en los que no puedo estar de acuerdo, para limitarme ahora a este planteo de que en esta coyuntura de freno o final de un período de “cambios y avances” en nuestro continente se deba a una ofensiva imperialista. Es una idea muy repetida en este tiempo, y es la consecuencia lógica de esa concepción general.

Y al cuestionar este planteo quiero relacionar lo qué se dice con quiénes lo dicen, en este caso de los samurais de la metáfora que quedan sin amo; capítulo aparte en que no entraré (aunque esté relacionado) es este estilo por el cual se realiza en Uruguay un encuentro continental de organizaciones de trabajadores, y los trabajadores uruguayos ni se enteran.

Vamos primero a la idea de ofensiva imperialista. Si me subo a un árbol con raíces podridas y termino en el suelo ¿es porque hubo una “ofensiva gravitatoria”? ¿Se volvió más fuerte la gravedad?

¿O en realidad el factor clave de lo ocurrido es otro? A la interpretación de la ofensiva imperialista quiero contraponer otra: la causa principal es el fracaso del modelo de los gobiernos que caen o están en peligro de caer. El fracaso del modelo de pretendidos cambios, avances e integración dentro del marco capitalista.

El imperialismo no es ajeno, como no es ajena la gravedad en el caso de la caída del árbol. La gravedad y el imperialismo son constantes, pero si al hablar de la “coyuntura del porrazo” me invento la existencia de un aumento de la gravedad completamente irreal, es porque quiero ocultar que el porrazo ocurrió porque me subí a un árbol al que no debí subirme, sin negar la obviedad de que caí por la fuerza de la gravedad. Siempre se pueden distinguir en un proceso las causas internas y externas, y no es novedad que se combinan. Pero para explicar un resultado que implica una nueva situación tengo que buscar la raíz del cambio en cada uno de los factores. ¿Cuál es el factor determinante del cambio, un nuevo brío imperialista, o la caducidad del modelo que pretendieron estos gobiernos?

El imperialismo es una presencia constante en nuestro continente. Lo que ocurre ahora (que llaman “peligro de regresión” o “giro a la derecha”) ¿qué causa principal tiene?

Cuando comenzó hace década y media el ciclo de gobiernos pos-neoliberales en el continente (llamados progresistas, socialdemócratas, nacionalistas, populistas, según el gusto) también se uso la categoría bonapartistas. Como siempre pasa, el uso de una categoría sociológica en política (el plano político-práctico) provoca a su vez otra discusión referida a la categoría en sí misma (el plano teórico), y se generan dos discusiones paralelas, una sobre qué es lo que pasa en la realidad, otra sobre si son correctas o no las teorías para interpretarla. En ese entrevero, muchas veces la discusión termina en un galimatías sin sentido, aunque tenga formas eruditas, que lo hacen más galimatías.

El uso de una categoría en el análisis social siempre cambia, porque la sociedad es un fenómeno histórico. Si las realidades sociales cambian, cambian también los fenómenos concretos. Si cada cambio nos haría empezar de cero sin remitirnos a los conceptos construidos previamente, no podría haber ciencia social. Y así, también esos conceptos van cambiando.(*)

Cuando decimos que estos gobiernos latinoamericanos son BONAPARTISTAS queremos decir que surgen en una coyuntura particular, una correlación de fuerzas sociales con un cierto “equilibrio” -al menos superficial- en la que las clases dominantes -sin dejar de ser tales- se ven ante un poder político APARENTEMENTE autónomo, aparentemente popular, sin que lo sea en realidad. De Evo y Chávez a Tabaré o Dilma, con todas las variantes que un fenómeno social regional siempre tiene -y no por eso dejan de ser variantes de un mismo fenómeno, algo imposible de negar cuando responden a la misma lógica, ocurren en lugares vecinos y similares, y también al mismo tiempo- todos estos gobiernos pueden ser caracterizados como dentro de la categoría de bonapartistas, aunque esa categoría deba aggiornarse en algunos aspectos, como siempre pasa en el análisis histórico. Ese cierto “equilibrio” en la superficie de la lucha política se produjo por el desgaste de las expresiones burguesas tradicionales que comandaron el ciclo neoliberal y quedaron prendidas a su fracaso (fracaso en el sentido de que no hizo arrancar una nueva onda larga de expansión del capitalismo mundial, incluyendo a nuestro continente, tal como sus ideólogos decían que ocurriría), y las resistencias y levantamientos populares que cerraron ese ciclo.

Los gobiernos posteriores, del ciclo pos-neoliberal bonapartista, se caracterizan por tres cosas: Mantienen la estructura capitalista en su aspecto fundamental, aparentan tener una cierta autonomía respecto de las clases dominantes, y logran contener el estallido popular ofreciendo una válvula de escape. Dentro de esa naturaleza general, muestran una gran diversidad que es producto de las condiciones concretas en que ocurre en cada caso ese “equilibrio”.

Para decirlo en el lenguaje clásico, los de arriba ya no pueden lo mismo que antes, los de abajo todavía no pueden. En ese vacío aparece el bonapartismo.

La discusión sobre si esa categoría se corresponde o no al fenómeno podría seguir durante siglos. Pero los hechos hablaron. Cuando los de arriba comenzaron a poder de nuevo, y los de abajo siguen sin poder, el ciclo bonapartista llega a su fin. Ese FIN y cómo ocurre, es lo que confirma que son bonapartistas.

¿Se debe a que el imperialismo yanqui es hoy MÁS FUERTE que hace unos quince años? Obviamente es al revés. Comparemos como sacaron a Gadafi y no consiguen sacar a Asad (mucho más enclenque que Gadafi), comparemos su disputa con la Rusia de Puntin, etc. De paso, estos ejemplos nos sirven para descartar esa pseudo explicación “lo que pasa es que el imperialismo ahora NECESITA…”. El imperialismo -lo mismo que cualquiera- no hace lo que quiere, hace lo que PUEDE.

La actual declinación general de los gobiernos bonapartistas latinoamericanos no ocurre por una “ofensiva imperialista”, ocurre por el agotamiento del MODELO que siguen, un modelo de aprovechamiento oportunista de condiciones circunstanciales, para llevar adelante un reformismo parcial sin modificar las bases estructurales de la formación social. Entonces, cuando esas circunstancias se agotan, el árbol de raíces podridas se cae.

Esto es muy fácil de entender, y no lo voy a desarrollar acá salvo en el hipotético caso de que alguien quiera discutirlo. Nos queda el tema de los “ronin”. Estos bonapartismos actuales no tienen el carácter militarista del modelo que se tomó a partir de Luis Bonaparte y casos parecidos, las condiciones son diferentes. En ese material arriba mencionado de Trotsky se habla de un nuevo tipo de bonapartismo no militarista que llama “régimen personal”. Pero desde entonces las cosas han vuelto a cambiar, y estos bonapartismos necesitan algo más que un régimen personal, necesitan una estructura orgánica de contención popular. Estructura orgánica significa aquí una burocracia política que cumpla el papel de intermediación entre el poder político y los sectores populares. Esa burocracia tiene una de sus formas institucionales en las centrales sindicales oficialistas del régimen bonapartista.

Gabriela Lavarello, informativista de Canal 5, dice un par de días antes del 1° de mayo que esta vez el acto del PIT-CNT tendría como consigna central el reclamo de la “flexibilización laboral”. Y enseguida fueron al corte.

Al volver, los esperaba la ?obvia ?
necesidad de hacer algunas aclaraciones,? tal vez por el desconcierto provocado
. Se había referido al reclamo del PIT-CNT de una ley de reducción de la jornada laboral CON reducción de salario, aplicando las horas de trabajo perdidas a la capacitación no retribuida del trabajador para innovaciones tecnológicas, para el beneficio ulterior de los capitalistas.

¡?Grabriela tenía razón! ?
¿Quién dice que no han habido cambios políticos?

?Veamos entonces los ?”ronin” y su planteo político “antiimperialista”.
Malcom X hablaba de la diferencia entre “negros de la casa” y “negros del campo” (**). El negro del campo vivía en una choza, vestía harapos, comía basura, y odiaba al patrón? ; si se incendiaba la casa del patrón deseaba un buen viento, cuando éste enfermaba deseaba que muriese. El negro de la casa vivía en la casa del patrón, vestía su ropa en desuso, comía su misma comida; si la casa se incendiaba corría a apagar el fuego más rápido que el patrón, y cuando éste se enfermaba decía: ¿Qué pasa jefe, estamos enfermos?

Estamos enfermos, hay que salvar del incendio la casa del patrón, sacrificarse. Así piensa el burócrata sindical.

Tan lamentable es la situación en que estamos, que este planteo no ha motivado un escándalo. Más aun, las únicas propuestas “alternativas? de izquierda?
” que vemos son de “keinesianismo en un sólo paisito”. Esta calamidad no es solamente responsabilidad de los burócratas, nosotros la “izquierda radical” no hemos sido capaces de generar NINGUNA propuesta alternativa. Y peor aun, algunos compañeros que se sienten sinceramente revolucionarios, así como los oportunistas han delegado la esperanza “socialista” a las calendas griegas, ellos JUSTIFICAN una renuncia simétrica “por la izquierda” a la lucha política, reduciéndola a la resistencia gestual y la vida piadosa.

Esta situación calamitosa es responsabilidad de todos nosotros, pero no todos compartimos ese PONER AFUERA -“ofensiva imperialista”- toda la causa de lo que ocurre. Ni tampoco todos nos plegamos a la actitud de lamentar el incendio de la casa capitalista. En cuanto a las pérdidas de las mejoras parciales…

Con ? eso del lamento de las pérdidas me vino a la memoria algo que pasó hace más de quinientos años. Que me dijeron que pasó, no que lo haya visto.

Boabdil fue el último ? emir de Granada. Perdió la guerra con los castellanos-aragoneses, pactó la entrega de la ciudad a cambio de que le permitiesen gobernar un rincón de la provincia pagando impuestos a los Reyes Católicos y pidiendo su ayuda para reprimir a los moros rebeldes que no aceptasen esa infame capitulación. Al irse de Granada, desde una colina (que por eso se llama “Suspiro del Moro”), miró atrás y se puso a llorar. Axia, su madre, parece que era brava. Le recriminó esa actitud pusilánime en los términos propios de aquella época. Pero pensando bien, las cosas no han cambiado tanto.

«Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre»
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(*) Aquí un breve trabajo de Trotsky de 1937 en que discute ese tema:www.razonyrevolucion.org/secciones/dialectica/32.pdf
“¿Pero qué se puede hacer cuando los buenos viejos libros no nos dan las indicaciones necesarias? Tratar de arreglárselas usando la propia cabeza”.

(**) “Yo soy un negro del campo” en la voz clara e inglés impecable de Malcom. https://www.youtube.com/watch?v=9J1bNACn2oE