Uruguay, Abril 2016
Asamblea Nacional Permanente

El proyecto Aratirí ha quedado en suspenso. La lucha de los productores rurales
afectados y de la población consciente ha dado sus frutos.
Aratirí necesitaba rápidamente allanar el camino para la explotación minera y así
aprovechar el buen precio del hierro en el mercado internacional. La decidida
oposición al proyecto megaminero termina frenándolo, llevando a la empresa a
enfrentar un escenario de baja del precio del hierro que hace poco rentable por el
momento a la explotación planteada.
Toda la expectativa que se pretendió sembrar en torno al mentado proyecto Aratirí
(mega mina a cielo abierto, mineroducto y puerto de aguas profundas) como “polo
de desarrollo” y generador de fuentes de trabajo en las inmediaciones de Cerro
Chato, Valentines, Santa Clara de Olimar, con eje en la ruta 7, abarcando áreas en
Durazno, Florida y Treinta y Tres, culmina en un triste final:la empresa
especuladora (Zamin Ferrous) no paga a sus trabajadores los salarios adeudados y
el gobierno le remedia la situación aprobando seguros de desempleo especiales ,
negociando con la empresa Aurum Ventures socia de Zamin nuevas condiciones de
explotación. Como resultado quedan muchos productores que vendieron sus
campos o dejaron de invertir ante la amenaza cercana de que se instalara la
megaminería a cielo abierto.
La Asamblea Nacional Permanente , que nuclea a quienes resisten al saqueo del
territorio , entiende que la prolongada lucha contra Aratirí se convirtió en un
importante antecedente como ejemplo de un pueblo que no se deja trampear y que
es capaz de elegir su destino. Conscientes de que nuestra presencia en la calle, a
partir de las ocho grandes marchas nacionales organizadas entre el 2011 y el 2015,
ha sido gravitante y de que vale la pena seguir transitando el camino de la más
amplia y diversa participación y movilización social para defender la tierra y el
agua construyendo un futuro distinto.
Suárez
Otra vez desde la Administración del Estado se impulsa instalar prácticamente
dentro de la ciudad de Suárez (Canelones), otro proyecto de minería a cielo abierto
para extracción de granito. Nuevamente el estado promocionó y propagandeó a
través de sus operadores políticos el nuevo proyecto minero como generador de
puestos de trabajo y beneficios para el fisco. A pesar de la presión del estado como
agente de las multinacionales – la población afectada se organizó “ boca a boca y
casa a casa” con el propósito de difundir lo que serían las nefastas consecuencias
para los habitantes de la zona la instalación de este nuevo proyecto. En un
paulatino crescendo ,que integró a gran parte de la sociedad de la zona, se logró
neutralizar a la empresa minera y contrarrestar los discursos que desde los
organismos estatales promovían esta intervención. Finalmente se logra que este
megaproyecto de contenido antisocial se retire. Al igual que con el proyecto Aratirí,
los habitantes de la zona no se quisieron dejar trampear y asumieron las
responsabilidades que los llevaron a un triunfo constituyéndose en referencia
obligada para las futuras luchas.
Pajas Blancas
Si tenemos en cuenta que alrededor de un 25% del territorio del país está solicitado
para ser afectado a la minería, no sorprende que en Pajas Blancas, en la zona rural
del oeste de Montevideo, aparezca un nuevo proyecto minero auspiciado también
desde el Estado. Los vecinos ya han comenzado a movilizarse en legítima defensa
de su territorio y su estilo y calidad de vida.
En todos los casos se trata de un modelo económico que prioriza y jerarquiza los
intereses de las empresas multinacionales expulsando poblaciones enteras hacia la
marginación y la desesperanza. Es el mismo modelo que desplaza compulsivamente
a los productores rurales mediante monocultivos transgénicos y una forestación
indiscriminada usando como argumento la necesidad de “un cambio de la matriz
productiva”.
Este es el modelo que contamina la Biosfera (aire, tierra y agua) y que atenta contra
la vida de todas las especies.
La lucha de los vecinos de Pajas Blancas es la misma que la de los vecinos de Cerro
Chato, de Valentines, de Santa Clara de Olimar (Aratirí) y también la de los vecinos
de Suárez. Allí en Pajas Blancas se intenta desplazar a productores rurales,
pescadores artesanales y a toda una comunidad.
CONVOCAMOS A TODOS LOS CIUDADANOS A INTEGRARSE A LA LUCHA
EN DEFENSA DEL TERRITORIO, LA VIDA, LOS BIENES NATURALES, EL
AGUA, LA CULTURA Y LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS.
“Nada podemos esperar sino de nosotros mismos”
Asamblea Nacional Permanente
Abril de 2016