X  moyanoFernando Moyano

Una carta del ex-canciller urugayo y actual secretario general de la OEA Luis Almagro al presidente de Venezuela, ha motivado una polémica política en nuestro país. En Venezuela habrá elecciones parlamentarias parciales en diciembre, y esto a motivado varias discusiones. Son una muestra de la hipocresía “democrática” de la clase política uruguaya, y su duplicidad.

¿Hay democracia en Venezuela? ¿Habrá golpe de Estado? ¿Hay garantías para la oposición política? ¿Debe Uruguay mandar una misión observadora? ¿Puede hacerlo sin haber sido invitado? Todo esto está en el contexto de la discusión sobre la política exterior del Estado uruguayo, que viene tomado cada vez más un curso claramente pro-imperialista. Podemos citar, por ejemplo:

  1. La orientación proclive al desmantelamiento del MERCOSUR a la apertura directa y llana al capital transnacional imperialista.(Diferencia sobre las “dos velocidades”  de subordinación)(1)
  2. La política DIPLOMÁTICA alineada al interés pro-imperialista. Dentro de esto podemos inscribir la política anti-chavista de este gobierno. (2)
  3. El respaldo político manifiesto a las intervenciones militares imperialistas y su papel de policía mundial, hoy bastante venido a menos.

Todo esto se da en el contexto del próximo ingreso de Uruguay al Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente, al que hacemos referencia en el título, que en general se considera como un “logro”.

En estos aspectos mencionados puede verse una cierta diferencia entre la política internacional del gobierno “Tabaré II” respecto de Mujica. En este viraje el actual canciller Nin Novoa ha sido un vocero muy claro y muy torpe. Por ejemplo, su anuncio de impulsar una “brigada internacional de confrontación militar con el terrorismo”, que luego resultó ser algo parecido a aquella guerra que Tabaré quiso hacer contra Argentina recurriendo a Bush.

La interpretación más usual de este viraje se basa en la idea de que hay dos bloques en el Frente Amplio, vazquistas y mujiquistas, que se califican de distinta manera según sea el perfil ideológico del analista que recurra a esta explicación. Los vazquistas son más “abiertos al mundo” y los mujiquistas más “latinoamericanistas”, o como se los llame.

Lo interesante del hecho que comentamos, la carta de Almagro a Maduro, es que CONTRADICE por completo esa interpretación de los dos bloques. Almagro es un “mujiquista”, canciller del gobierno de Mujica e instrumentador de esa supuesta política latinoamericanista.

En otras oportunidades hemos señalado las declaraciones que en su gestión como canciller hizo Almagro sobre la situación en Haití. Lo hacemos siempre con dos salvedades.

  1. Nuestra posición por el retiro inmediato, total e incondicional de las tropas uruguayas de ocupación no tiene nada que ver con la posición de condicionar esa presencia a un proceso de institucionalización democrática “supervisada” de Haití, como lo planteó Almagro.
  2. Una cosa es hablar del posible retiro de tropas, y otra cosa es retirarlas.

Hechas esas salvedades, conviene repasar acá lo sustancial de la posición de Almagro sobre Haití durante su gestión como canciller.

  1. Uruguay debe retirar sus tropas de Haití. La dos posibilidades, que Almagro supeditaba al curso de la política interna de Haití, eran entre el retiro inmediato y total, o el retiro progresivo escalonado. En esta segunda variante ese retiro quedaría completo en abril de 2016, faltan cinco meses.
  2. Haití vive un proceso de regresión en términos de democracia. El gobierno del presidente Martelly se transforma en una dictadura, al no habilitar elecciones limpias y democráticas para la renovación del parlamento. De confirmarse esta situación, Uruguay debe retirarse por completo. “No seremos guardia pretoriana de una dictadura”, dijo en su momento Mujica.
  3. Para que Uruguay mantuviese su presencia en Haití (que de cualquier manera terminaría al completarse el retiro progresivo, pero para no proceder al retiro total e inmediato) deberían darse condiciones que permitiesen la realización de elecciones libres, limpias, con plenas garantías, y con la participación y confianza de la oposición en ese proceso.
  4. De no ser así, los objetivos declarados de “estabilización” para la intervención militar (que ya, de cualquier manera, estaban puestos en cuestión por la gravedad de la situación general haitiana y los problemas que la propia intervención ha recrudecido en vez de solucionar, como también lo reconocía Almagro) estarían notoriamente frustrados y la MINUSTAH sería un total fracaso.

Palabra más, palabra menos, esa fue la posición de Almagro durante su gestión como canciller. Vamos a ver ahora lo ocurrido en Haití. Pero es mejor verlo comparando con Venezuela, y comparar a su vez las posiciones políticas sobre  esas dos situaciones.

  1. En Venezuela va a haber una elección, en Haití ya hubo una “selección”, como dicen los haitianos. Que pueda haber o no fraude en Venezuela es una posibilidad o una conjetura discutible, que lo hubo en Haití es indiscutible, y además el gobierno incumplió durante años el calendario electoral provocando la caducidad del parlamento. Luego de la última “selección” rechazada totalmente por la oposición, el pueblo ganó las calles en protesta contra el fraude, y el gobierno respondió con la represión, que ya ha empezó a cobrar sus muertos, que se agregan a las víctimas de actos previos de represión.
  2. En Venezuela la presencia de “observadores internacionales” podría cumplir o no el papel de salvaguarda democrática, según se vean las cosas. En Haití las “autoridades internacionales” han cumplido un papel notorio e indiscutible: fueron los organizadores del fraude.
  3. Si van uruguayos o no a Venezuela a observar las elecciones, si lo hacen como invitados del gobierno venezolano o no, son todas eventualidades. En Haití HAY funcionarios del gobierno uruguayo, son las TROPAS que participan de la ocupación y cuya presencia es el respaldo de la represión de la policía haitiana. No entraron allí por invitación del pueblo haitiano ni de ningún gobierno democrático que lo representase.
  4. Grandes discusiones en el parlamento motiva la situación en Venezuela y qué debe hacer o no Uruguay frente a eso. Prácticamente a tapas cerradas y durante ONCE AÑOS el parlamento uruguayo ha venido manteniendo la presencia de tropas en Haití.

Ahora, Uruguay estaría pronto para sentarse en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. ¿Para defender la paz mundial? ¿La ley internacional? ¿La democracia? ¿CON QUÉ ROSTRO?

El papel de Uruguay allí sería el de mascarón de proa de la guerra imperialista. Y en cuanto a la participación militar directa, es más vergonzosa todavía. Porque Uruguay, además de dar manija para que otros llevan adelante esa guerra, PARTICIPA en los hechos, pero solamente en operaciones miliares secundarias de “mantenimiento de la paz” conteniendo la rebelión de pueblos desarmados contra la “paz” que otros han impuesto por las armas, pero siempre y cuando los militares uruguayos no corran peligro verdadero. El caso de Haití es especiamente vergonzoso, Haití no está ni estuvo en guerra, no es ni ha sido nunca amenaza para Uruguay ni para nadie. La situación de penuria extrema del pueblo haitiano ha sido usada como cobertura para el negocio de “ayuda humanitaria” que queda en sus nueve décimas partes en los que curran con con esa situación. Otros curran con la ayuda, Uruguay con la “seguridad” de la ayuda, no el negocio de las ONGs sino de las fuerzas armadas, que no tienen otra manera de mantener su naturaleza parasitaria.

Lo que importa señalar acá es que este viraje no es resultado de un cambio de personajes o de bloques, sino al cambio de coyuntura. Uruguay es un país dependiente y de débil desarrollo productivo, su margen relativo de autonomía depende de los ciclos de la economía mundial. Esto será así mientras no se modifique la base estructural de esta dependencia, lo que tampoco podría ocurrir en la circunscripción solitaria de Uruguay.

El agotamiento del ciclo neoliberal de los 80 y 90 trajo un ciclo socialdemócrata en el continente, con algún margen de autonomía fragmentada, balcanizada, como es el continente mismo. Cada clase dominante local y cada configuración política local usó la oportunidad a su manera. Uruguay la usa para promover una política mercenaria, entre otras cosas. Según las circunstancias, la política internacional de Uruguay puede moderar o exacerbar esa orientación mercenaria.

Tabaré y Nin fueron a Japón a tratar de vender carne uruguaya. No tuvieron suerte. Ahora tienen que pensar en vender otra cosa. No tuvieron suerte no por casualidad, sino porque las condiciones de la coyuntura para la venta de productos primarios no son las mejores. Entonces cobra mayor importancia “ofrecer un plus” y hacer marketing, la venta de servicios políticos.

Es un cambio de coyuntura y no un cambio de elenco, aunque el elenco marque un estilo. Pepe y Luis hubiesen hecho lo mismo que Tabaré y Rodolfo, como podemos ver.  Tal vez el estilo de Pepe y Luis hubiese sido diferente, pero nada más.

Notas:

1) Con esto no quiero decir que la subordinación “en dos escalones” (o velocidad lenta) -que es lo que es el MERCOSUR en realidad- pueda ser una alternativa para el interés de los pueblos latinoamericanos. Digo que el MERCOSUR, que sirvió a las burguesías coloniales del continente y también a la penetración de capitales transnacionales en la etapa anterior, ha dejado de ser lo más útil a esos intereses en la etapa actual, además de no haber tampoco podido superar los conflictos inter-coloniales de esas burguesías. Y EN ESE SENTIDO la política internacional del segundo gobierno de Tabaré Vázquez de subordinación directa y llana (velocidad rápida) expresa esa “puesta al día” de los intereses pro-imperialistas.
2) En forma similar, NO ESTOY DICIENDO que el régimen bolivariano de Venezuela sea una verdadera alternativa popular anti-imperialista ni que el “Socialismo del Siglo XXI” tenga algo que ver con el socialismo o una transición a algo por el estilo. Digo que, en la fase de declive y agotamiento de la socialdemocracia latinoamericana pos-neoliberal, ciclo del cual forman parte -aunque en ubicadas en lados opuestos de un espectro relativamente amplio de este fenómeno- tanto la Venezuela bolivariana como el Uruguay frenteamplista, el objetivo imperialista es “escarmentar” cualquier intento de rebelión popular en el continente y aprovechar la coyuntura de ese declive socialdemócrata para avanzar lo más posible (en cada escenario nacional concreto) en una restauración neoliberal de pro-imperialismo directo. Las “diferencias dentro de la izquierda” que se ven en este caso son una manifestación de las esas disputas burguesas intra-colonialistas que mencionamos. Esto NO TIENE NADA QUE VER con la posición que se asuma sobre el papel absoluto o relativo de las instituciones democrático-burguesas o democrático-populares en los procesos de transformación social, etc. etc.

  o    fernando moyano