​“…El Rey mando llamar a uno de los hombres de su tribu:
–Hombre, donde el agua gira al norte terminan mis tierras y comienzan las tuyas… ¿qué quieres a cambio de ese pedazo de llanura?… ¡Dámelo!  si no quieres enojarme.  -Señor, no puedo… –¡Hombre! ¡¿conoces la cólera del Rey?! se llenan de terror las tribus y el río se tiñe con sangre que inunda el reino antes de que nadie te oiga decirme No. –Señor ¿conoces la cólera del hombre? Bastaría un hilo de sangre bajando del trono, y todo el reino sabría que ha habido un hombre que ha dicho: ¡No! …”​

Los griegos son diferentes, NAI quiere decir SÍ y OXI quiere decir NO, a pesar de que a nosotros nos suene al revés. Pero ellos no se van a equivocar.

Quién sabe que tienen en la cabeza los 129 diputados que quisieron negar al pueblo griego su derecho a decidir directamente sobre este tema determinante de su propia existencia, olvidando que los griegos dicen haber inventado ellos la democracia. Pero quedaron en minoría, el parlamento aprobó la propuesta del gobierno y hay referéndum el domingo 5 de julio. Votar “SÍ” querrá decir aceptar el ajuste que quiere imponer la Troika y renunciar las medidas mínimas del gobierno tratando de evitar que la penuria del pueblo sea cada vez peor; “NO” quiere decir negarse a ese ultimátum. A partir de cada opción, nadie sabe qué pasa. Pero en algún momento puede plantearse otra decisión a tomar, salir o no del Euro. Por eso el título de esta nota es “NO y NO”.

Todas las cuestiones tienen al menos dos dimensiones. Tenemos primero el abordaje general sobre lo que pasa y por qué, y las perspectivas. En este aspecto estamos de acuerdo con quienes señalan que el gobierno de Syriza levanta un programa capitalista y ha ofrecido algunas concesiones inaceptables. Su última propuesta a la Troika abandonaba puntos claves de su propio programa, con el que ganó las elecciones en enero. Los planteamientos de uno y otro bando están dentro del marco del capitalismo. Todas las supuestas soluciones son para recuperar la economía capitalista griega; incluso el gobierno de Syriza argumenta que con el programa recesivo que le quieren imponer el país quedaría postrado y sin capacidad de recuperación para pagar la deuda, y tiene toda la razón. Pero, sin dejar de señalar esa contradicción en las exigencias de los acreedores, nuestro punto de vista es otro, no precisamente el pago de la deuda.

Sobre el problema estructural de la economía griega recomiendo especialmente este artículo de Rolando Astarita: La crisis griega,
https://rolandoastarita.wordpress.com/2010/07/07/crisis-griega/

Como señala Astarita (y sus conceptos generales coinciden con, por ejemplo, Roberto Foldadori en Dinero e inflación) la debilidad estructural de la economía capitalista griega reside en su productividad del trabajo más baja que la de los países centrales de la Unión Europea (Alemania, Francia, etc.). En esas condiciones Grecia no puede recurrir a barreras arancelarias y diferencias de tipo de cambio que puedan ser proteccionistas, aunque fuese en forma provisional. Grecia, además, es un país sin grandes recursos naturales, que depende en gran parte del turismo. Los “rescates” previos impulsados por las instituciones europeas solo han contribuido a profundizar la recesión, ya que el interés era y sigue siendo la estrecha defensa de los intereses de los acreedores, y no otra cosa.

Grecia está inmersa el la crisis del capitalismo europeo en esta etapa de decadencia capitalista global en que las contradicciones inter-imperialistas se agudizan en un sistema cerrado (“bolsa de gatos”) con Europa en desventaja, porque recibe los golpes desesperados con los que el imperialismo yaqui intenta escapar a su propia decadencia, la competencia de los semi-imperialismos emergentes de China y Rusia de los cuales a su vez en parte depende comercialmente, el rebote de la crisis de su propio convulsionado patio trasero (magreb y medio oriente), las contradicciones inter-burguesas internas, y por último pero fundamental, la resistencia creciente de las clases trabajadoras europeas a los programas burgueses de austeridad.

Los capitalistas de la Unión Europea han querido paliar las cosas creando un cinturón de “Europa de segunda” al cual sobre-explotar, sea incorporando semi-colonias fronterizas (Ucrania) o degradando y exprimiendo al máximo sus zonas vulnerables (Grecia). Podemos ver como el FMI usa dos varas “técnicas” diferentes en estos dos casos, los impagos que son inaceptables si es Grecia son generosamente tolerados si es Ucrania. Pero en ambos casos han encontrado una resistencia popular inesperada.

El mayor peligro para los capitalistas europeos es que el ejemplo de la resistencia griega cunda en el resto del continente, en especial en otras zonas vulnerables (Espana, Portugal, Irlanda). Por eso, la intransigencia de la Troika en Grecia, que llega a la provocación, tiene una explicación política: hacer caer al gobierno de Syriza, como escarmiento de otras posibles rebeliones. Por eso también EL SUSTO QUE EMPIEZA A APARECER AHORA EN LA CÚPULA EUROPEA, que comienza a dudar si no habrán llevado las cosas demasiado lejos.

Pero hay un aspecto en que muchos de los artículos analíticos que leemos sobre Grecia nos resultan insuficientes. De lo que se trata no es de interpretar el mundo sino de transformarlo.

¿Y cómo vamos a transformarlo? No será simplemente con llamamientos genéricos a la revolución anticapitalista por fuera de la acción, ni tampoco con una acción a partir de recetas doctrinarias. La radicalización y la conciencia de las masas populares no saldrá de la prédica evangelizadora desde ningún “púlpito revolucionario” sino de su propia experiencia tal como está ocurriendo ahora. Un paso adelante en el movimiento real vale más de una docena de programas.

Ninguna postura política está completa si no propone un plan de acción. El análisis concreto de la situación concreta nos dice que hoy, en esta instancia en Grecia:

  • Respaldamos al gobierno de Syriza y estamos en contra de la Troika.  Ni se nos ocurre estar en contra por igual de las dos cosas, un poco de respeto por la tierra de Aristóteles.
  • Nuestro respaldo es un apoyo crítico, tal como lo hacemos en cualquier apoyo. No somos incondicionales de nadie. En este caso reclamamos el cumplimiento estricto del programa electoral de Syriza, y su profundización. En ese orden.
  • Apoyamos la participación en el referéndum y el voto por NO. Descartamos completamente el voto en blanco, anulado o abstención.
  • Apoyamos, por el momento, al parlamento griego.
  • ESTAMOS EN CONTRA DE LA SALIDA DE GRECIA DEL EURO. Si se convoca a otro referéndum sobre ese punto como se ha insinuado, votamos de nuevo por NO. Esto no es un problema monetario ni se resuelve por medidas monetarias. Propiciar la salida de Grecia del Euro, como lo hacen algunos pequeños sectores de la izquierda griega, es un falso radicalismo que llevaría al país a la situación del Tercer Mundo, descargaría el costo sobre los trabajadores y beneficiaría a la lumpen-burguesía griega y a la cleptocracia burocrática, como bien lo sabemos en nuestro continente.
  • Por lo tanto, los principales aliados del pueblo griego son los trabajadores del resto de la Unión Europea. Y por lo tanto no estamos tampoco para denostar a las organizaciones políticas europeas que se oponen a las políticas de austeridad, por tímidas e incipientes que sean, que reflejan de alguna forma el proceso de maduración de la conciencia de clase. Syriza forma parte del Partido Izquierda Europea, un partido continental heterogéneo con muchas contradicciones e inconsecuencias. Eso es un paso adelante.

“Nunca en domingo” es una película de Jules Dassin de 1960 con Melina Mercouri que representa a una prostituta griega que se niega a hacer ese trabajo los domingos. También la prostitución tiene límites, aunque parece que no para todos. Lo que importa acá es que sea el pueblo griego quien decida.

Propuesto por: fernando moyano