Ver como pdf 27-06-2015
El primer ministro griego ha sugerido que hará campaña por el No

Agencias

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha convocado para el domingo de la próxima semana un referéndum sobre la última oferta de acuerdo de los acreedores impulsada desde Bruselas. El primer ministro griego no ha confirmado cuál será su recomendación pero por su mensaje se deduce que hará campaña por el “no” al referirse a las condiciones “inaceptables” de la troika.

“La consulta se realizará el domingo 5 de julio” y la pregunta será “sí “no” a las últimas propuestas de los acreedores, dijo Tsipras pasada la medianoche en un mensaje televisado tras una reunión urgente del Consejo de Ministros.

El primer ministro aseguró que respetará cualquiera que sea la voluntad del pueblo y añadió que mañana enviará a las instituciones europeas una carta en la que solicitará un aplazamiento de “unos días” de la actual prórroga del rescate que vence el próximo martes, para que los ciudadanos puedan “decidir sin presión”. El martes 30 de junio, Grecia debe hacer un pago de 1.500 millones de euros al FMI, y todo el mundo da por hecho que necesitaba una prolongación de la ayuda financiera de la UE para hacer frente a esos intereses.

“Quiero que en esta cuestión respondan con orgullo y responsabilidad”, dijo Tsipras quien añadió que “Grecia necesita enviar un mensaje de democracia hacia Europa”. Europa seguirá siendo una parte de Europa, pero “Europa sin democracia es una Europa sin identidad ni sentido”, subrayó Tsipras, quien calificó de “ultimátum” el comportamiento de los socios. “Tenemos que responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo”, dijo.

El primer ministro aseguró que ya ha informado de esta decisión a la canciller alemana, Angela Merkel, al presidente francés, François Hollande, y al gobernador del Banco Central Europeo, Mario Draghi.

Para mañana a las 12.00 hora local se ha convocado una reunión extraordinaria del Parlamento, que deberá votar la solicitud de referéndum, y para la misma jornada está prevista una reunión entre el viceprimer ministro, Yannis Dragasakis, el viceministro de Relaciones Internacionales Económicas, Euclidis Tsakalotos, y Draghi.

Varios representantes del Gobierno, entre ellos el ministro de Estado, Nikos Pappás -mano derecha de Tsipras-, así como el titular de Energía, Panayotis Lafazonis, se mostraron confiados en que el pueblo votará con “un rotundo ‘no'”.

Tsipras hizo este anuncio tras una reunión del gabinete ministerial convocada esta noche para informar sobre la oferta de prórroga del rescate de cinco meses propuesta por las instituciones (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional).

La prórroga iba acompañada de un programa de medidas que entre otras cosas exigía, como señaló Tsipras, “más recortes en el sector público y aumentos del IVA en los alimentos y las islas”. “Esto demuestra que algunos de los socios no tienen como objetivo un acuerdo sostenible”.

El Gobierno había adelantado que rechazaba la prórroga por considerar que exige adoptar “nuevas medidas que provocarían una fuerte recesión” como condición para lograr una financiación “completamente insuficiente”. “Si el Gobierno y el Parlamento aprobaran esta propuesta, los ciudadanos y los mercados entenderían que se acerca un periodo de cinco meses de recesión, lo que conduciría a otra negociación en condiciones de crisis”, señaló el Ejecutivo.

La propuesta de las instituciones proponía a Grecia extender el segundo rescate a cambio de recibir unos 15.500 millones de euros que le permitiesen hacer frente a sus obligaciones financieras con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).

En concreto, Grecia podría contar con unos 12.000 millones de euros, de los que 1.800 millones de euros provendrían del fondo de rescate de la eurozona, otros 1.800 millones de los beneficios de los bonos griegos y unos 8.700 millones de euros de la reserva de la eurozona para la recapitalización de la banca griega. Además, el FMI desembolsaría unos 3.500 millones de euros.

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La propuesta final de Grecia para poner fin a la crisis: Mi intervención en la reunión del Eurogrupo del viernes

Yanis Varoufakis · ·

“En esta hora penúltima de las negociaciones, inmediatamente antes de que ganen la mano sucesos incontrolables, todos nosotros tenemos una deuda moral, y no digamos una deuda política y económica, que es superar este impasse. No es hora de recriminaciones ni de acusaciones. Los ciudadanos europeos nos harán colectivamente responsables a todos nosotros por haber fracasado en la búsqueda de una solución viable. Aunque algunos, desorientados por los rumores de que una salida de Grecia no sería tan terrible y aun resultaría beneficiosa para el resto de la Eurozona, están resignados a ello, lo cierto es que una salida de Grecia desencadenaría fuerzas destructivas que nadie podría dominar. Los ciudadanos de toda Europa no apuntarán a las instituciones, sino a sus ministros de finanzas electos, a sus primeros ministros electos y a sus presidentes electos. Después de todo, nos han elegido a todos nosotros para promover la prosperidad compartida de Europa y para evitar escollos que puedan abrir vías de agua en Europa.”

El único antídoto a la propaganda y a las “filtraciones” maliciosas es la transparencia. Tras tanta desinformación respecto de mi presentación ante el Eurogrupo de la posición del gobierno griego, la única respuesta es publicar en su tenor literal las palabras que allí pronuncié. Leedlas y juzgad por vosotros mismos si las propuestas del gobierno griego constituyen una buena base de acuerdo:

“Colegas:

Hace cinco meses, en mi primera intervención ante el Eurogrupo, les manifesté que el nuevo gobierno griego se enfrentaba a una tarea dual:

Teníamos que conseguir ganarnos una divisa preciosa sin malbaratar un importante bien de capital.

Esa divisa preciosa que tendríamos que ganarnos era la confianza, aquí, entre nuestros socios europeos, y en el marco de las instituciones. Para acuñar esa divisa preciosa necesitaríamos un paquete de reformas significativas y un plan de consolidación fiscal creíble.

El importante bien de capital que no podríamos permitirnos malbaratar era la confianza del pueblo griego, que tendría que arrostrar las consecuencias de cualquier programa de reformas acordado para poner fin a la crisis griega. El requisito básico para no malbaratar ese capital era, y sigue siendo, uno. A saber: la esperanza tangible de que el acuerdo que traigamos con nosotros a Atenas:

  • sea el que menos tengamos que lamentar en las presentes condiciones de crisis;
  • incluya un paquete de reformas que ponga fin a esta ininterrumpida recesión de seis años;
  • no golpee salvajemente a los pobres como hicieron las anteriores reformas;
  • haga sostenible nuestra deuda creando genuinas perspectivas del regreso de Grecia a los mercados monetarios y poniendo fin a la indigna dependencia de nuestros socios en punto a devolver los préstamos de ellos recibidos.

Han pasado 5 meses, el fin del camino está a ya a la vista, pero nada de eso ha logrado materializarse. Es verdad: hemos acercado posiciones en el Grupo de Bruselas. ¿Hasta qué punto? En materia fiscal las posiciones están muy cerca, especialmente en lo atinente a 2015. Para 2016 las diferencias subsistentes montan un 0,5% del PIB. Nosotros hemos propuesto medidas paramétricas del 2% frente al 2,5% en el que insisten las instituciones. Déjenme decirles que sería un error mayúsculo permitir que una ínfima diferencia de este tipo llegara a causar daños gigantescos a la integridad de la Eurozona. También se ha logrado converger en un amplio abanico de asuntos.

Sin embargo, tengo que reconocer que nuestras propuestas no han logrado inspirar en ustedes la confianza necesaria. Y al propio tiempo, las propuestas de las instituciones que el Sr. Juncker trasladó al primer ministro Tsipras no pueden generar la esperanza que nuestros ciudadanos necesitan. Así pues, hemos llegado a un impasse.

En esta hora penúltima de las negociaciones, inmediatamente antes de que ganen la mano sucesos incontrolables, todos nosotros tenemos una deuda moral, y no digamos una deuda política y económica, que es superar este impasse. No es hora de recriminaciones ni de acusaciones. Los ciudadanos europeos nos harán colectivamente responsables a todos nosotros por haber fracasado en la búsqueda de una solución viable.

Aunque algunos, desorientados por los rumores de que una salida de Grecia no sería tan terrible y aun resultaría beneficiosa para el resto de la Eurozona, están resignados a ello, lo cierto es que una salida de Grecia desencadenaría fuerzas destructivas que nadie podría dominar. Los ciudadanos de toda Europa no apuntarán a las instituciones, sino a sus ministros de finanzas electos, a sus primeros ministros electos y a sus presidentes electos. Después de todo, nos han elegido a todos nosotros para promover la prosperidad compartida de Europa y para evitar escollos que puedan abrir vías de agua en Europa.

Nuestro mandato político es el de encontrar un compromiso honorable y factible. ¿Tan difícil es eso? Nosotros creemos que no. Hace unos días, Oliver Blanchard, el economista jefe del FMI, publicó un artículo titulado “Grecia: un acuerdo creíble requerirá decisiones difíciles por parte de todos”. Lleva razón. Las cuatro palabras operativas son: “por parte de todos”. El Dr. Blanchard observa que: “En el núcleo de las negociaciones se halla una simple cuestión. ¿Cuánto ajuste debe realizar Grecia, cuánto ajuste deben realizar sus acreedores oficiales?”.

Que Grecia necesita ajuste, está fuera de duda. La cuestión, sin embargo, no es cuánto ajuste necesita hacer Grecia. Es más bien qué tipo de ajuste. Si por “ajuste” entendemos consolidación fiscal, recortes de  salarios y pensiones e incrementos de tipos impositivos, es claro que hemos hecho más que ningún otro país en tiempos de paz.

  • El déficit fiscal estructural –o cíclicamente ajustado— del sector público trocó en superávit a lomos de un ajuste del 20% que “batió todos los récords mundiales”.
  • Los salarios cayeron un 37%.
  • Las pensiones experimentaron una reducción del 48%.
  • El empleo público disminuyó un 30%.
  • El gasto de consumo se recortó un 33%.
  • Incluso el crónico déficit griego por cuenta corriente cayó un 16%.

Nadie puede decir que Grecia no se ajustado a sus nuevas circunstancias luego de 2008. Pero lo que sí podemos decir es que ese ajuste gigantesco, necesario o no, ha producido más problemas que los que ha resuelto:

  • El PIB real agregado cayó un 27%, mientras que el PIB nominal siguió cayendo trimestre tras trimestre durante 18 trimestres seguidos, y sigue cayendo.
  • El desempleo se disparó hasta el 27%.
  • El empleo sumergido llegó al 34%.
  • Los bancos están trabajando con créditos no rentables y la morosidad ronda el 40%.
  • La deuda pública rebasa el 180% del PIB.
  • Los jóvenes laboralmente calificados están abandonado Grecia en tropel.
  • La pobreza, el hambre y la privación energética han registrado incrementos normalmente ligados a situaciones de guerra.
  • La inversión en capacidad productiva se ha evaporado.

Así pues, la primera parte de la cuestión planteada por el Dr. Blanchard –“¿cuánto ajuste necesita hacer Grecia?”— ha de contestarse así: Grecia necesita mucho ajuste; pero no el mismo tipo de ajuste que hemos tenido en el pasado. Necesitamos más reformas, no más recortes. Por ejemplo:

  • Necesitamos ajustarnos a una nueva cultura de pago de impuestos, no a unos tipos más altos de IVA, que lo único que consiguen es robustecer los incentivos al fraude y acarrear mayor pobreza a los ciudadanos que observan la ley.
  • Necesitamos hacer sostenible el sistema de pensiones erradicando el trabajo sin paga, minimizando las jubilaciones anticipadas, eliminando el fraude de los fondos de pensiones, favoreciendo el empleo, no –como piden las instituciones— erradicando  el tramo de solidaridad de los más humildes entre los que perciben pensiones bajas, lo que no haría sino hundir aún más en la pobreza a los más pobres entre los pobres despertando la hostilidad popular masiva contra otros conjuntos de medidas de las llamadas reformas.

En nuestras propuestas a las instituciones, hemos ofrecido:

  • Una amplia (pero optimizada) agenda de privatización que abarca el período 2015-2025.
  • La creación de una Autoridad Fiscal y Aduanera plenamente independiente (bajo la égida y el control del Parlamento).
  • Un Consejo Fiscal que supervise el presupuesto público.
  • Un programa a corto plazo para limitar las ejecuciones hipotecarias y gestionar el crédito moroso.
  • Reformas judiciales y del código procesal civil.
  • La liberalización de muchos mercados de productos y servicios (con protecciones para los valores de las clases medias y los profesionales que son parte constituyente de la urdimbre de la vida social).
  • La eliminación de muchas tasas perjudiciales.
  • Reformas de la administración pública (introducción de sistemas de evaluación del personal, reducción de costes no salariales, modernización y unificación de las remuneraciones en el sector público).

Además de esas reformas, las autoridades griegas han solicitado asesoramiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para ayudar a doseñar, llevar a cabo y controlar una segunda serie de reformas. Ayer mismo, me reuní con el Secretario Gneral de la OCDE, el señor Ángel Gurría, y su equipo para anunciar ese programa conjunto de reforma completado con un itinerario específico:

  • Un gran Mecanismo Anticorrupción e instituciones efectivas para sostenerlo (especialmente en el ámbito de las contrataciones).
  • Liberalización del sector de la construcción, incluido el mercado y las regulaciones de los materiales de construcción.
  • Liberalización del comercio mayorista.
  • Código de prácticas para los medios de comunicación (electrónicos e impresos)
  • Centros de ventanilla única que erradiquen los estorbos burocráticos para hacer negocios en Grecia.
  • Reforma del sistema de pensiones, con el énfasis puesto en un estudio actuarial propiamente dicho y a largo plazo, en la reducción progresiva de las jubilaciones.