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MEMORIA, VERDAD Y ¿JUSTICIA?

El pasado 11 de abril un nuevo terrorista de Estado murió impune.

Nadie lo juzgó. Justicia que tarda no es justicia.

Ivan Paulós, fue uno de los tantos que se formó en la Escuela de las Américas, jefe del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES). Uno de los fundadores de la Logia Tenientes de Artigas. El mismo que integró el directorio de la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE). El que entre 1978 – 1981 fue jefe del Servicio de Información y Defensa, en sucesión del general Manuel Núñez. Fue quien integró la Junta de Oficiales Generales de las Fuerzas Armadas. El que declaró ante medios de comunicación, públicamente y sin pudor: “…cuando hablamos de decenas de desaparecidos o de muertos, es una insignificancia para lo que se logró…”.

Paulós, el mismo que sostuvo – en el año 1999- ante el planteo de quemar los archivos policiales de la dictadura, que debían ser conservados ya que “quién sabe si no pueden servir otra vez”. Amigo íntimo del represor coronel impune Regino Burgeño.

El mismo que amenazó a periodistas con estas palabras: “No tengo nada que declarar… pero si empiezan así, van a empezar a hablar los hechos”.

El que torturó y defendió públicamente la tortura. El que defendió los crímenes como si la dictadura hubiera sido una “guerra ganada”, así sostuvo que no hubo “… una guerra que no haya tenido desaparecidos, ni sufrimientos. Eso es nada con respecto a lo que se logró para el bienestar de todos…”.

Murió sin ser juzgado, no llegó a declarar en el juicio al Plan Cóndor. Pese a todo lo que dijo, hizo y sostuvo nadie actuó, nadie lo indagó, nadie lo condenó excepto la memoria.

Como si no fuera suficiente, el día 23 de abril nos topamos con la noticia en varios medios de comunicación que anunciaban que el represor Juan Ricardo Zabala fue absuelto por la Suprema Corte de Justicia, máximo organismo jerárquico de la estructura judicial de nuestro país. Según habría trascendido, ya que el falló aún no es público, “No hay pruebas suficientes” fue el argumento según el cual los jueces por mayoría dejaron libre a Zabala.

Parece que la justicia ignora, entre otras pruebas que lo incriminan, que JUAN RICARDO ZABALA fue denunciado por el ex agente del Servicio de Información y Defensa (SID) Julio César Barboza en 1985, quien refirió que en la sede del SID, en Luís Alberto de Herrera y Monte Caseros, el oficial principal, en ese entonces Juan Ricardo Zabala, le ordenó acompañarlo en un “operativo”, por el cual fueron en un auto hasta Rivera y Soca donde esperaron para secuestrar a Julio Gerardo Castro Pérez.

Julio, con 68 años de edad, fue llevado al centro de torturas La Casona ubicado en Millán Nro. 4269, la mañana del 1º de agosto de 1977. Tres días después, lo matan en la tortura. Enterrado en el Batallón 14 de Toledo y encontrado allí, ejecutado con un tiro en la cabeza; aunque la Comisión para la Paz, había desinformado que a fines del año 1984, sus restos, habían sido incinerados y tirados al Río de la Plata.

El juez Juan Carlos Fernández Lecchini procesó con prisión en marzo de 2012 a Zabala como “cómplice de homicidio especialmente agravado” de Julio Castro, luego del Tribunal de Apelaciones de Cuarto Turno dispuso la libertad provisional por falta de pruebas y finalmente la SCJ lo absuelve. ¿Acaso no sabe la SCJ que Zabala, estuvo vinculado con Miguel Sofía, integrante del Escuadrón de la Muerte, empresario de las comunicaciones, (propietario del grupo del Plata) hoy reside en Miami? ¿Y no saben que Sofía fue parte del Escuadrón de la muerte grupo parapolicial-paramilitar? Aún con esto datos, nadie indagó a Zabala por los crímenes del Escuadrón.

Otra vez la injusticia, otra vez un crimen de lesa humanidad queda impune. Otra vez un secuestrador, torturador, asesino, desaparecedor es liberado. Absolvieron al asesino del maestro y periodista ¿qué haremos? ¿Seguiremos esperando?

¿Acaso la Suprema Corte de justicia ignora que en el 2009, Zabala reconoció el secuestro? ¿Sigue viviendo en Colombia 1912/ 419? ¿Dónde está?

En ninguno de los casos, ni con Paulós, ni con Zabala, la justicia uruguaya indagó como operaron, sus relaciones, jerarquías, mandos, la inteligencia utilizada. No hay voluntad de reconstruir los hechos. No se reconoce el plan sistemático de desaparición, secuestros, torturas, asesinatos y apropiaciones, no se investiga conectando con seriedad nada de lo que implantó el terror para mantenerse en el poder. Y Zabala no fue un individuo solo operando solo. No. El fue parte de los grupos de tareas que operaron en el marco de un plan de exterminio y así hay que indagarlo y condenarlo. Sigue sin hablarse de crímenes de lesa humanidad, se habla de “homicidios” como asesinatos comunes.

Pasan los jueces, organismos estatales, funcionarios, comisiones y la impunidad sigue intacta desde hace muchos años. Pasan las estaciones, las décadas, y el sistema de impunidad, intenta que pasemos sin reaccionar.

Por todas las madres, compañeras y compañeros, hijos que se van muriendo sin respuestas, sin justicia tenemos y tendremos memoria, necesitamos terminar de reconstruir la verdad, vamos a seguir luchando por justicia, por todos nuestros desaparecidos. No queremos ni un genocida muerto sin siquiera haber pisado un juzgado, no queremos genocidas libres por la justicia injusta, ni genocidas prófugos en Brasil o cualquier otra parte del mundo.

Por toda la impunidad que hoy se sufre, por la injusticia social, por la situación de siquiátricos, cárceles y calles no arrearemos banderas. La lucha sigue.

A donde vayan los iremos a buscar.

No nos callamos. No olvidamos. No perdonamos. No nos reconciliamos.

Plenaria Memoria y Justicia