Hay en Colombia más de 9.500 presos y presas políticas, sufren tortura y negación de asistencia médica como manera de empujarlos a la muerte, malviven en condiciones de hacinamiento inhumanas.

El Estado colombiano encarcela a sindicalistas, documentalistas, estudiantes, artistas, campesinos, maestros, luchadores sociales, bajo montajes judiciales; esto con la finalidad de reprimir la lucha social: son más de 9.500 presos y presas políticos.

Es imposible hablar de paz, si el propio Estado no da las condiciones de participación política sin sufrir encarcelamiento político, desaparición forzada o exilio forzado. La agresión permanente del Estado en Colombia se traduce en exterminio político: en esas condiciones solo se puede hablar de ‘la paz de los cementerios’; cuando la verdadera paz es otra: es la paz con Justicia Social y sin Terrorismo de Estado.