El primer ministro Antonis Samaras reconoció la derrota de su partido y la victoria de la coalición de izquierda liderada por Alexis Tsipras. Escrutados más del 50 por ciento de los votos, Syriza obtiene un 35,9 por ciento y está cerca de conseguir los 151 legisladores necesarios para tener mayoría absoluta.

 

Samaras expresó que “el pueblo griego habló” y aseguró que él lo respetará. “Dejo un país, que está saliendo de la crisis y es miembro de la Unión Europea y de la zona euro. Por el bien de este país, espero que el próximo gobierno mantenga estos logros”, subrayó ante la prensa. El primer ministro también llamó y felicitó al líder del partido Syriza, Alexis Tsipras.

Tras el conteo de más del 53 por ciento de los votos, Syriza logra el 35,9 por ciento, mientras que el conservador partido de gobierno Nueva Democracia queda en segundo lugar, con 28,3 por ciento de los apoyos. Los resultados parciales permitirían que la fuerza de Alexis Tsipras se quede con entre 148 y 151 bancas en el Parlamento, de 300 escaños. Para lograr la mayoría absoluta necesita 151 asientos.

En tanto, la formación neonazi Amanecer Dorado obtuvo el 6,3 por ciento, mientras que el partido centrista proeuropeo To Potami (El Río) logró el 5,9 por ciento. El partido socialista Pasok, que también está en el gobierno, obtuvo el 4,8 por ciento y los comunistas consiguieron entrar al Parlamento, al lograr el 5,6 por ciento. El Movimiento Socialistas y Demócratas (Kidiso), del ex primer ministro Giorgos Papandreou, que se escindió del Pasok, solo habría recibido entre el 2,4 por ciento de los votos, por lo que no superaría la barrera del tres por ciento necesaria para tener representación parlamentaria.

En total, 9,8 millones de griegos estaban llamados a las urnas. “Hoy, el pueblo griego decide si continúa con la dura política de austeridad o si el país inicia una nueva etapa para que las personas puedan vivir con dignidad”, dijo Tsipras tras emitir su voto en Atenas.

Debido a la enorme afluencia de medios, el líder de Syriza tuvo problemas para acceder a las urnas. Decenas de reporteros y camarógrafos bloquearon durante varios minutos la entrada al local del barrio de Kypseli donde el político tenía que votar. “Mi paciencia es infinita, llevo cinco años esperando este momento”, declaraba un Tsipras relajado.

Durante la campaña, el líder de Syriza prometió aumentar el salario mínimo, abolir determinados impuestos para los más pobres y negociar una disminución de la deuda externa de Grecia, que suma 300.000 millones de euros y representa 175 por ciento del PIB. El líder de la izquierda dijo además que no se considera atado a las exigencias de la troika de acreedores – Unión Europea (UE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) -, que a cambio de una ayuda financiera impuso un drástico plan de austeridad económica.

 

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