En recientes declaraciones el ministro de “defensa nacional” Eleuterio Fernández Huidobro afirma que el Servicio de Paz y Justicia, SERPAJ, está financiado por “las peores fundaciones imperiales”.

Y además, que podría aportar datos a la Justicia sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en Uruguay por militares, si “SERPAJ me autoriza a torturar un mes”. En realidad, SERPAJ se refierió a datos elementales que figuran en los archivos del ministerio y sus bases de datos de administración, que el ministro se ha negado reiteradamente a aportar. Para el acceso a la verdad, basta que se deje actuar a la justicia.

Las organizaciones sociales que estamos trabajando por el retiro total, inmediato e incondicional de las tropas de Haití, contamos durante años con la activa colaboración de SERPAJ. Cuando hemos necesitado ayuda financiera, por ejemplo para la venida a nuestro país de compañeros haitianos, hemos debido recurrir a la colaboración de sindicatos, del PIT-CNT, etc. En materia de dinero, nos consta, SERPAJ no tiene mucho para aportar.

Tan mal funciona su supuesta “financiación imperial” que hasta último momento fue incierta la publicación este año del Informe sobre derechos humanos que siempre hace SERPAJ, y el año pasado no se pudo hacer.

SERPAJ, en cambio, si aporta mucho en esclarecimiento de la verdad. El citado Informe incluye un capítulo sobre la participación uruguaya en la ocupación de Haití. Resumamos los conceptos fundamentales.

Luego de una larga serie de intervenciones imperiales, “en 2004, Jean-Bertrand Aristide, quien fuera el primer presidente elegido por una mayoría importante de votantes, fue derrocado. Hubo intervención de Estados Unidos, Francia y Canadá. Aristide fue llevado al exilio en un avión de Estados Unidos”. “Casi enseguida el Consejo de Seguridad de la ONU creó la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) destinando 6.700 efectivos militares y 1.622 agentes de policía. En 2010 la suma de contingentes autorizados llegó a 13.331. Un 70% de los uniformados procede de América Latina, siendo Brasil el país que más ha aportado, seguido por Uruguay”.

Uruguay, por lo tanto, participa en una en una intervención imperialista que es la continuación de un golpe de Estado. En ese momento (gobierno de Jorge Batlle) Eleuterio Fernández Huidobro rechazó en forma furibunda esta participación. Un año más tarde (gobierno del FA) la aprobó diciendo que es “antiimperialista” (para evitar que los yanquis interviniesen directamente).

En ese entonces una delegación de SERPAJ visita Haití y llega a la conclusión de que se trata de “un país saqueado y prácticamente sin estado, con un pueblo que está sometido a la violencia estructural, social e institucional y que vive actualmente entre la angustia y la incertidumbre, la exclusión y la desintegración social y política”.

Pero al referirse al terremoto de 2004 SERPAJ no dice que las fuerzas militares yanquis entraron unilateralmente en Haití sin que la MINUSTAH “antiimperialista” hiciese nada por impedirlo.

Agrega luego: “Un fenómeno no natural ha sido el surgimiento del cólera, que es una enfermedad que no existía en el país. Ella llegó traída por fuerzas de la MINUSTAH, las que por lo menos por desidia y falta de respeto al pueblo haitiano la diseminaron en corrientes de agua. Por su causa han muerto más de 9.000 personas y enfermado unas 700.000. La ONU no se ha hecho responsable por el daño causado por sus tropas. Ban Ki-moon, su Secretario General ha dicho: “Se necesitan U$S 2.200 millones para el Plan Nacional de Eliminación del Cólera de diez años iniciado en 2012 y apenas se consiguieron fondos por el 10%”.

Estas carencias contrastan con el altísimo costo del mantenimiento de la MINUSTAH, que si bien se ha reducido un tanto, sigue siendo importante. Para el ejercicio 2014-2015, las Naciones Unidas han aprobado un presupuesto de U$S 500:080.500”. “Es de público conocimiento que las Fuerzas Armadas de los países que participan en Misiones de Paz reciben muy importantes sumas de dinero de las Naciones Unidas por lo que el retiro de las tropas afectaría sus finanzas, pero que no tendría que ser un obstáculo para la toma de una decisión adecuada”.

De esta financiación beben las fuerzas armadas uruguayas y el ministerio de “defensa nacional”, por una función que nada tiene que ver con la defensa nacional. Incluso sacan provecho de la instalación de Uruguay de la escuela de misiones de paz de Naciones Unidas para la región.

“Las tropas extrajeras -agrega el informe de SERPAJ- han sido acusadas de diversos desmanes “naturales” en cualquier situación de ocupación militar. Puede mencionarse los casos de violaciones a mujeres, niñas, niños y hombres en los que quienes las perpetran, no son juzgados en Haití sino que son trasladados a sus países de origen, donde se supone serán enjuiciados”.

Señalamos lo muy mesurado de estos términos -que igual despiertan la furia y el desborde del ministro- al referirse a hechos aberrantes en que estuvieron implicados efectivos militares uruguayos -la vejación de un joven haitiano- mientras el mando miraba para el costado y el país resultó expuesto a la mayor vergüenza internacional.

“Son solo cuatro manzanas podridas aisladas” dijo entonces el ministro, y tres meses después un joven administrativo de la Dirección de Personal de la Armada, de iniciales A.G.T.C. recién retornado de esa misma base naval uruguaya en Haití, se suicida por la depresión que le ocasionó no solo los vejámenes que sufrió en esa base sino incluso su prolongación por acoso informático. Torturas de las que, al menos por omisión y por estar en su órbita, EFH es responsable.

“Acá en Uruguay -continúa SERPAJ-, en diciembre de 2013 el Poder Ejecutivo envió un mensaje a la Asamblea General planteando la permanencia de las tropas –que en ese momento estaban constituidas por 953 efectivos militares- hasta el fin de 2014. En abril de ese año se retiraría el 33% de ellas.

Sin perjuicio de lo anterior ‘el P.E. podrá en cualquier momento dentro de los plazos de las prórrogas previstas, por decisión fundada, reducir el número de los efectivos desplegados e incluso preceder al retiro total de los mismos’. Dos meses antes, el Presidente Mujica había confirmado a la prensa que de no mediar elementos que lo convencieran de una posición distinta de las autoridades haitianas sobre la convocatoria a renovar la Cámara de Senadores, la decisión uruguaya era retirar las tropas de Haití.

La resolución se tomaría en un plazo de noventa días. Mujica señaló que si de él dependiera, Uruguay ya habría salido de Haití y que no sería una “guardia pretoriana” si no se respetara un proceso democrático. Luego de diez años de establecida la MINUSTAH, con el enunciado propósito de estabilizar a Haití y lograr una mayor vigencia de los derechos humanos, a pesar de haber desplegado a miles de uniformados por todo el territorio y haber gastado más de U$S 6.000:000.000, no ha logrado resultados notoriamente relevantes. Se confirma pues, que no hay soluciones militares para los problemas sociales.

El 26 de octubre de 2014 el gobierno haitiano postergó las elecciones legislativas y municipales que debían haberse realizado ese mismo día y no anunció una nueva fecha, a pesar que esas elecciones ya tenían un retraso de tres años”.

Y concluye: “Parecería que es hora de tomar decisiones y pensar de qué otras formas, que no sean las que se han aplicado, se puede apoyar un proceso que encamine a Haití hacia una mayor e integral vivencia de los derechos humanos”.

Como es bien sabido no ha habido ni habrá elecciones en Haití, y el 12 de enero próximo caducará el mandato del Parlamento, produciéndose la situación de dictadura de hecho de la que hablaba Mujica. Van en incremento las protestas multitudinarias en Haití exigiendo la renuncia del presidente Martelly y el cese de la ocupación, y la represión con víctimas fatales en las que ha participado la MINUSTAH.

Lo que debería informar el ministro, pues, es qué papel están cumpliendo allí las fuerzas armadas uruguayas y cuales son las órdenes que les han impartido par esta situación.

Ahora se envía un nuevo proyecto al Parlamento para continuar la ocupación con retiro progresivo, en términos similares al del año pasado. Retirar una parte, dejar un último contingente por un tiempo más (250 efectivos), considerar la eventualidad del retiro total dependiendo de las circunstancias.

Hoy ya no pueden quedar dudas sobre Haití. Cada vez es más claro que hay una dictadura. Si nunca se debió estar allí hoy menos que nunca se puede permanecer.

Quisieron las circunstancias que fuese Eleuterio Fernández Huidobro quien redactase la exposición de motivos de dicho proyecto de ley. Corresponde a su extraña imaginación esto de fundamentar en un supuesto triunfo lo que se hace al haber resultado en fracaso la aventura colonalista:

“El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reafirmado su compromiso con la soberanía (sic), la independencia, la integridad territorial y la unidad de Haití…. la situación general de la seguridad, se mantuvo relativamente estable y mejoró en cierta medida… lo cual permitió que la MINUSTAH siguiera reduciendo la dotación de efectivos y … si bien se han realizado importantes progresos en 2014, Haití sigue enfrentando grandes problemas humanitarios … hay que seguir tratando de mejorar”.

Sobre la situación en Haití y la estabilidad, alcanza remitirse a los hechos.

“La reducción dispuesta -continúa EFH- se llevará a cabo conforme a coordinaciones y estudios entre el Departamento de Personal de la Organización de Mantenimiento de la Paz (DPKO)”. Es esa organización imperial la que financia a las fuerzas armadas uruguayas, y las comanda.

“El Poder Ejecutivo -concluye EFH- considera como una eventualidad el retiro de la totalidad de las tropas, si las circunstancias así lo ameritan… (pero) el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que dispone la prórroga de la MINUSTAH en atención a que no están dadas actualmente las condiciones para retirar la totalidad de las tropas”.

¿Y cuáles serían esas condiciones? ¿Que Naciones Unidas disponga un nuevo destino para las tropas de “defensa nacional” de nuestro país, algo necesario para poder seguir recibiendo el pago por sus servicios?

Lo que sostiene el ministro es la impunidad de la represión por aparatos de guerra (FFAA) contra pueblos rebeldes, la justificación de la tortura (no accedemos a la verdad porque no torturamos) y esconder las verdaderas causas, la verdad tomada como rehén. En su defensa salió un vocero militar diciendo que a EFH “la justicia militar le salvó la vida”, y que hoy “acepta las reglas de la guerra” y los “procedimientos interrogatorios” usados por los militares, y además “hoy está aceptando el capitalismo de brazos abiertos”.

También comparte con el ministro el concepto de que “estas políticas de derechos humanos surgen del imperialismo”, y lo aclara: “la justicia de los DDHH está armada para la paz y no puede juzgar en el contexto de una guerra”. La guerra sigue, la validez de la tortura también. A la “paz” se llega con el “intercambio de prisioneros”, o sea el pacto de impunidad.

    COORDINACIÓN DE ORGANIZACIONES SOCIALES POR EL RETIRO DE TROPAS DE HAITÍ

Enviado por Fernando Moyano