¿La salvación venida del arroyo? ¿O una figura transmutada de miserable en herramienta del gran capital? Con algunas pinceladas de fundamentalismo religioso… Brasil, el país continente, ante una encrucijada.

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La prensa internacional exulta…
“El sector financiero brasileño apoya a la candidata presidencial Marina Silva”

escribe Luis Casado

Curioso… si uno piensa que Marina Silva es presentada como una suerte de Luis Emilio Recabarren femenina, una “pasionaria”, una ecologista de combate, la voz de los miserables.

¿Apoyaría la “comunidad financiera” a una sindicalista, a una ecologista de combate?

Uno no puede sino recordar a Chico Mendes, sindicalista asesinado el 22 de diciembre de 1988, precisamente por defender el ‘mato’ y los derechos de los seringueiros, trabajadores que recogen el látex en las plantaciones de hevea en la Amazonia. O el asesinato, en mayo del 2011, de José Claudio Ribeiro da Silva y su esposa María do Espírito Santo da Silva, que luchaban por la preservación de los bosques. Y tantas otras agresiones, que son la respuesta del gran capital a cualquier intento por ponerle coto a la depredación del medio ambiente.

Intrigado, le pregunto a una amiga brasileña. Su respuesta no tarda:

_“Luis. Bom, Fernando Henrique Cardoso compartió con toda la izquierda la lucha contra la dictadura. Después de la redemocratización, inicialmente, se presentó como social-demócrata. Pero luego se alió al neoliberalismo. Cuando fue presidente, adoptó todas esas políticas neoliberales y despojó al Estado vendiendo prácticamente todo (privatizando) a precios muy bajos (y según se ha constatado, llevándose el dinero para sí y para los suyos). _

_Si Lula no hubiese sido elegido, el PSDB (partido de la socialdemocracia brasileña) hubiese vendido hasta Petrobras (empresa pública del petróleo). _

Impidiendo las investigaciones de la Policía Federal y del Ministerio Público, FHC logró que nunca se aclararan los hechos de corrupción durante su gobierno (ni tampoco la compra de votos en el Congreso que le garantizaron un año más de mandato).

Bueno, Marina es algo muy complicado.
Oriunda de un partido comunista clandestino que, junto a Chico Mendes actuaba en Acre –región de los seringueiros en la Amazonia– ella fue una valiente militante de la causa ecológica y yo la admiraba por eso. Marina fue muy pobre, e incluso analfabeta hasta los 16 años de edad, y ganó muchas batallas en una vida sufrida, con enfermedades graves y todo lo que acompaña a la pobreza.

No sé decir si aún es socialista: aunque defiende posiciones socialistas y se reivindica como “una política nueva”, ella ciertamente hizo alianzas con empresarios y banqueros y políticos de derecha.

Para mí lo más importante, es que su conversión a la religión Evangélica Pentecostal (de las más fundamentalistas) la transformó en una defensora de causas peligrosas del punto de vista de los derechos individuales: ella está en contra del aborto, contra la unión de personas del mismo sexo, contra las religiones de origen africano y sus ritos, etc.

_En fin, tiende a moverse basada en las creencias cristianas radicales. Ahora, mi temor es que con los evangélicos pentecostales ganando fuerza en el Congreso, en el Senado y –eventualmente– en la Presidencia de la República, el Estado Laico pierda espacio. _

Cuando fue ministro del Medio Ambiente en el gobierno de Lula, Marina se hacía asesorar (con dinero público) por un pastor evangélico que, todas las mañanas, realizaba cultos antes de comenzar el trabajo, obligando a los funcionarios a participar en ellos (conozco a alguien que trabajó allí en esa época). Fuera de eso, tengo la impresión que ella se comporta como si fuese una predestinada divina.

Decir que “fue dios el que me impidió entrar en el avión” cuando la muerte de Eduardo Campos (candidato a la presidencia fallecido en un accidente aéreo) tiene un “Q” mesiánico que me desagrada sobremanera. En fin, Luis, son mis opiniones. Desde luego existen otras.

_Sólo algo más: aunque estoy algo lejos de las ruedas del debate, noto que la gran prensa le ha dado mucho espacio a marina, en detrimento de Aécio Neves. Me parece que ella pasó a ser la candidata de las elites, apoyada por banqueros, etc. _

Aécio ya es conocido por ser ebrio y cocainómano (sin moralismo de mi parte en relación a beber alcohol) y eso pega mal en una sociedad conservadora como la brasileña. Él ha visto su nombre vinculado a personas que trafican drogas, usan dinero público en fraudes y, además, es un gran embarullador.”

No es ninguna sorpresa pues que el diario madrileño El País, refugio de “progresistas” como Felipe González y FHC, se entusiasme ante el próximo triunfo de Marina Silva, aun cuando el pobrerío no pasa por ser la inquietud predominante en un grupo empresarial más cerca de los rufianes de la banca:

“Marina Silva, icono ecologista, de las pocas políticas brasileñas no corruptas, aspira a ser la primera presidenta negra de su país. Por una pirueta del destino, está más cerca que nunca de conseguirlo.
Conocida por su intransigencia con la vieja política, Silva cree que es posible conjugar crecimiento económico y justicia social. “El pragmatismo con los sueños”, ha dicho.”

Ya se verá, no siempre las elecciones son predeterminadas por la prensa obediente.

El pueblo brasileño ya ha mostrado ser más inteligente de lo que creen quienes hacen sus fortunas encaramados en sus espaldas.