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No nos dan las palabras para calificar lo que sucede en nuestro país en lo que a Impunidad se refiere; acaban de liberar al asesino del maestro Julio Castro; justo dos días después de la marcha del 20 de mayo por los desaparecidos, por verdad y justicia.

Ahora se entiende porque se largó al ruedo el presidente Mujica y Lucía Topolanski; ¡más cara dura no podrían ser! La verdad: siniestros  personajes.

El policía  Ricardo Zabala ha sido liberado bajo caución juratoria, probablemente en el día de ayer jueves 22 de mayo.

Así es, que marchar en silencio con la cabeza gacha, sirve para preparar la espalda al próximo garrotazo.

¿Por qué seguir exigiendo tanto silencio para terminar con el silencio? ¿Quién manda encorsetar la marcha de los 20 de mayo? Pensamos que las marchas de los 20 de mayo deberían ser no solo sin banderas políticas, sino sin políticos.  Pero no ¡ahí están! siempre para robarle el protagonismo a la gente.  ¡Vergüenza no tienen y dignidad tampoco!

Bien jugada la movida, justo después que miles de personas se movilizaron por ¡Nunca más Desaparecidos!

La gran prensa solo habló de la participación del presidente a la marcha  y algún político fue entrevistado; remarcamos que no hablaron los familiares, justo este 20 de mayo.

No vamos a decir que a partir de ahora  quedan abiertas  las puertas a que hechos como los que sucedieron en el pasado se vuelvan a repetir, solamente podemos constatar que ya se nos cayó encima la impunidad y nos ha dejado casi sin aliento.

Esto que sucede, es la consecuencia no de errores si no de una ley que el FA  teniendo mayoría parlamentaria no  anuló;  para la  memoria acá podemos poner un nombre Semproni.  Pero antes estuvo toda la movida de la “rosada” otra trampa, perfectamente urdida para bloquear, cualquier posibilidad de que se lograra llegar a buen puerto.

Lo que pasa ahora, seguirá pasando  y de acá en más se llamará a dar vuelta la página.

El famoso “estado del alma”  llegó a su punto ¿y ahora que?

Todos estos años hemos asistido al despliegue de monolitos, placas recordatorias, etc.; se trató de encausar para el lado “sanador” de los actos simbólicos, casi seguro algo estudiado por psicólogos expertos en la materia.  Como también se fue preparando muy subliminalmente a la gente con esto de que había que sacar testimonios que hablaran de los desaparecidos desde lo afectivo, no había que poner lo político.  Bueno, se ha  ido procesando la desmemoria acerca  de quienes fueron los desaparecidos; se los ha separado del pensamiento, de las ideas, del porqué luchaban.

Y lo que es peor, se ha blanqueado a los asesinos ¡

Ahora es tiempo  de reafirmar el ya basta de impunidad.¡

¡Ni olvido ni perdón!

 

Colectivo del Semanario Alternativa s

23 05 2014