( Agencia de Noticias Aratiri ) Las “políticas públicas” del gobierno de Cartes se sostienen solo con el apoyo de la embajada de EE.UU. El 26 de marzo, sindicatos, organizaciones campesinas, estudiantes, docentes, estatales lanzan una huelga general exigiendo al gobierno de Cartes un aumento salarial del 25 %, plantean el rechazo a las privatizaciones ( ley APP, ) la desmilitarización de los asentamientos campesinos y la libertad de los presos políticos. Por otro lado, el presidente Cartes, impuso un aumento de solo el 10% del salario  aduciendo límites en recursos del estado, mientras que no pone reparos para emitir más deuda con la finalidad de encubrir el saqueo de divisas del Banco Central ( que, como se sabe es responsabilidad de las liquidaciones de la soja contrabandeada, desde Argentina.) Por supuesto, el paso siguiente es la “autorización” que el FMI da a Cartes para emitir deuda “si y sólo si” aplica un plan de ajuste sobre áreas de salud, educación, planes sociales y el tarifazo en regla sobre los servicios públicos como el transporte, gas, electricidad. Cartes, además, esta perdiendo la aprobación de sus bases partidarias y del ejército. Por un lado, los stronistas esperaban para si, los cargos clave del estado, sin embargo, estos fueron dados a los gerentes de las empresas de la familia presidencial y a los “bendecidos” por el Comando Sur de EE.UU. Por el otro, el fuerte rechazo popular contra la militarización y el estado de sitio en Concepción, San Pedro y Amambay ( base yanqui incluida ) hicieron mella en la “moral represora” del ejército. La respuesta del gobierno fue amenazarlos con una modificación en la cadena de mandos ( ley 216.) Sin embargo, el malestar en el ejército no pudo ser acallado solo con amenazas: el Departamento de Estado de EE.UU. “tuvo” que emitir una inaudita denuncia pública contra la impunidad de las FF.AA., los fiscales y la policía paraguaya en las violaciones a los DD.HH. cometidas en la represión contra la oposición al régimen.

Frente a este cuadro, los terratenientes paraguayos exigen más represión para plantar más soja, mientras que la burguesía en Argentina se favorece “recibiendo” más desplazados forzosos desde Paraguay en los talleres clandestinos, las obras en construcción y en las redes de trata de personas. Frente a esta “Santa Alianza regional” y de clase, y la inacción de las burocracias partidarias y las organizaciones sociales en Argentina, en apoyo a la huelga general en Paraguay, 

Vieytes