X :      jose luis perera Jose Luis Perera

No se tu nombre (la carta no lo dice), solo que sos la prima de Jorge Drexler, venezolana, hija de exiliados políticos de la dictadura uruguaya, y que le escribiste una carta a Jorge explicando la grave situación en Venezuela.

Ya al comienzo de tu carta uno puede prever lo que vas a decir –y te juro que no soy adivino-, ya que te refieres al presidente Raul Castro como el “designado heredero de la monarquía cubana”. Dejame decirte que si para explicar la situación venezolana tienes que comenzar por hablar mal de Cuba y poner a la bloguera Yoani Sánchez como una mártir (esa que no esconde su simpatía por la dictadura de Fulgencio Batista, en la cual según sus palabras “había una libertad de prensa plural y abierta, programas de radio de toda tendencia política), y al bueno de Bush como quien le tendió una mano a la pobrecita, entonces uno presiente como viene la mano.
Entiendo cuando dices que no ibas a salir a protestar porque estaban llamando a tumbar al gobierno, y que tampoco lo ibas a hacer cuando salió Leopoldo López llamando a manifestar, porque no te gusta aunque tengan enemigos comunes (qué lástima que no aclaras quienes son esos enemigos comunes, me hubiese gustado saberlo).
Pero al parecer lo que te llevó a salir fueron los llamados “colectivos”, esos que en Mérida se llaman Tupamaros. “Todos los conocemos. Tienen motos, andan de a dos. El de atrás lleva el arma. Se cubren la cara. (…) Esa tarde salieron, rompieron las puertas de un edificio donde viven varios amigos míos, entraron con las motos. Disparando. Así en varios edificios donde viven estudiantes que salen a protestar siempre. Se pasearon por la ciudad, y las “ballenas” anti disturbios de la policía venían detrás de ellos apoyando. El patrón se ha repetido en todos estos días de manifestaciones en todo el país: sueltan a los colectivos adelante, con las motos, armados, y la guardia nacional viene atrás. Lo que pasa es que yo vivo aquí en Mérida y eso no lo vi en una foto de twitter: lo vi”.
Eso fue lo que te decidió, y está bien, a nadie le gusta la violencia, y cuando uno ve la violencia desatada tiene que salir a protestar. Por eso supongo que habrás salido a protestar en 2002 cuando la violencia opositora provocó el golpe de estado contra Chávez, y doy por descontado que habrás salido a protestar cuando en abril del año pasado, luego de las elecciones que legítimamente ganó Maduro, cuando la violencia opositora provocó 9 muertos y 78 heridos, entre las vícitmas dos niños de 11 y 12 años (busqué tu carta contándole a Jorge pero se ve que no la recibió o se olvidó de colgarla).
Y por eso te fuiste a la marcha “vestida de blanco como todos”. Me hiciste acordar a “las damas de blanco”, perdóname la digresión. Y fuiste a la marcha “No porque hay una conspiración del imperio para tumbar a Maduro en la que yo participo”….es raro, porque esa es la consigna de las marchas, y la intención declarada de los convocantes (te dejo por acá un artículo de Atilio Borón) , seguir manifestando hasta que caiga el gobierno; un gobierno elegido democráticamente hace menos de un año, y que volvió a ganar en diciembre nuevas elecciones por un margen aún mayor.
Tal vez tengas que informarte un poco más, porque mira que la conspiración existe y el objetivo es ese, y al participar estás siendo parte de eso.

http://www.atilioboron.com.ar/2014/02/la-amenaza-fascista-en-venezuela.html

Dices que saliste con miedo, porque las balas no te gustan (y a quien le gustan ¿no?), “a decirles a los criminales de las motos que la ciudad no es de ellos, es nuestra, que podemos caminar por sus calles cuando queremos, que no pueden decirnos con sus motos y sus pistolas adónde no ir”. Casualmente estaba leyendo que capturaron a una banda fascista que actuaba en motos, y que están identificados; supongo que no serán los que tu mencionas, o si?
Sabes, algo me llama la atención en tu carta. En un momento dices “Son gente a la que usted les dice que los políticos venezolanos de oposición no salen en ninguna televisión venezolana desde hace meses porque está prohibido, y dicen: ah, pero. Y uno sabe que si mañana en su país prohibieran aparecer a los políticos de oposición, se indignarían”.
Eso es realmente raro. Uno lee y escucha por acá el malestar del gobierno venezolano con los medios de la oposición que a diario difunden mentiras y tergiversaciones, pero los venezolanos no las pueden ver. No entiendo por qué se molesta tanto el gobierno entonces, si esos mensajes de la oposición están prohibidos y por lo tanto no se ven ni se oyen ni se leen.
A mi me da la sensación –con todo respeto te lo digo- de que estás viendo las cosas medio como al revés. Yo he leído por ahí que hay grupos armados financiados desde el exterior provocando disturbios y violencia en Venezuela, pero tu dices que “hay grupos armados financiados por el estado, disparando y matando”. ¿Para qué tendría que financiar grupos armados el estado si tiene la policía y el ejército armados hasta los dientes?
Te quejas de que “hay una censura informativa total” de que “cortaron internet”, etc. Sin embargo yo estoy leyendo tu carta ¿la mandaste por correo? Eso habla muy bien de la excelencia del correo venezolano. Yo mandé una carta a Perú por correo y demoró 26 días en llegar. La tuya llegó prácticamente al instante. Pero el corte de internet explica algunas otras cosas. Por ejemplo, explica por qué tanta información falsa y tanta foto trucada; es obvio, como allí no se pueden sacar fotos y los medios están censurados y no hay internet, entonces hay que sacar fotos de otras partes del mundo y publicarlas como si fueran sacadas en Venezuela.
Tu dices que “La gente aquí piensa que los gobiernos latinoamericanos no dicen nada ante las atrocidades de este momento en Venezuela porque tienen intereses económicos. Yo pienso que no, yo pienso que es por la misma razón por la que se sacaron la foto aquella: porque viven en el siglo pasado”. Pero estás equivocada, mira que los gobiernos latinoamericanos han dicho cosas sí. Claro, como no tienes internet y los medios están censurados tal vez por eso no las pudiste leer ni ver ni escuchar. Pero yo te cuento que por ejemplo el gobierno cubano (la monarquía según tu) ha dicho: “El gobierno cubano expresa pleno apoyo a la Revolución Bolivariana y Chavista y convoca a la más amplia solidaridad internacional con la convicción de que el pueblo venezolano sabrá defender sus irreversibles conquistas”; y te digo que el Gobierno de Ecuador condenó los hechos de violencia perpetrados por grupos de derecha en Caracas, capital venezolana, y en diversos estados del país, y se solidarizó con el pueblo y el Gobierno nacional, y te digo que el presidente de Bolivia, Evo Morales reiteró su rechazo a las acusaciones del Gobierno de los Estados Unidos, liderado por Barack Obama, contra los países progresistas y antiimperialistas de la América Latina. Pero también tu gobierno ha recibido el apoyo de los gobiernos de Panamá, de Uruguay, de Brasil, de Argentina, etc…
Dices finalmente: “Sí, Maduro dice que yo soy una fascista violenta de la ultraderecha que está en una conspiración internacional para tumbar su gobierno. Que lo diga (…)Y no, no les voy a explicar a los izquierdistas nostálgicos lo que pasa, ni les voy a mostrar los videos y a jurarles que es verdad, ni me voy a sentar a discutir con ellos cosas tan elementales como el derecho a la libertad de expresión, porque estoy, estamos, hartos. Está a la vista, mírenlo, mírennos”

No creo que seas una fascista violenta de la ultraderecha. Sí es obvio que sos de derecha, y que –tal vez sin proponértelo- estás participando de una conspiración internacional para tumbar al gobierno venezolano, gobierno democráticamete electo por el pueblo venezolano, aunque tu no te hayas enterado, lo cual es comprensible por la “censura informativa total” de la que hablas. Tu carta es parte de eso. Y no sos la única, todos estamos hartos, aunque por razones diferentes. Muchos estamos hartos de que se intente torcer el destino pacíficamente decidido por los pueblos y que haya que luchar todos los días por evitarlo, aunque más no sea desenmascarando las falsedades.