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En este tórrido verano, los medios de comunicación, polea de transmisión privilegiada para la difusión de la ideología del sistema, nos muestran en forma “ordenada” y “jerarquizada” los principales temas nacionales e internacionales. Conscientes del escaso espíritu crítico que en general tenemos como Pueblo trabajador, y del “desenchufe” lógico de estas fechas; nos ofrecen las distintas variantes del pensamiento hegemónico en la interpretación de los acontecimientos políticos y sociales que afectan en un sentido o en otro la vida de los trabajadores. Acontecimientos que, en la sociedad del espectáculo de este comienzo de siglo, no ocupan el lugar central por cierto, debiendo ceder los lugares de privilegio a la poderosa y versátil industria del entretenimiento y a la crónica roja en todas sus variantes.

Cuando la parafernalia electoral empieza a copar la gran prensa, el gobierno de Mujica confirma permanentemente ser muy aplicado en el cumplimento de las recetas de los organismos internacionales. El pago de los compromisos económicos, la apertura para todo megaproyecto celulósico y  minero, acompañado de la planta regasificadora  y del puerto de aguas profundas; marcan una pérdida cada vez mayor de soberanía sobre los bienes comunes y los recursos naturales en beneficio de las multinacionales. Represión y gatillo fácil en barrios de trabajadores, doble discurso sobre el retiro de las tropas de Haití que continuarán reprimiendo al pueblo haitiano, aumento de tarifas que se comerán los menguados aumentos salariales, muestran cada vez más el carácter capitalista del gobierno frenteamplista.

Esta sociedad de control, que nos vigila con su política de “Gran Hermano”, la única salida que tolera y permite es a través del voto; y pretende que las clases oprimidas seamos meramente espectadoras en este Uruguay progresista, uno de los países más seguros y estables con el menor riesgo posible de estallidos sociales según The Economist, con el presidente más pobre del mundo. En esta comarca, donde la sacrosanta propiedad privada es custodiada por la policía corrupta de Bonomi, parece que los estallidos del mundo árabe, la resistencia Palestina, las debacles económicas de Grecia, España y las crisis del euro y del dólar son solo noticias que vemos a diario en los informativos.                                                                                         Ubicar el contexto general entonces, tratar que lo que ocurre en el mundo y en nuestro países no nos resulte ajeno, y sea debatido y sopesado en sus consecuencias; debe ser esencia de nuestra práctica militante y de nuestras organizaciones de base. 

 

A PESAR  DEL INTENSO CALOR AVANZA LA CONGELACIÓN SALARIAL.

El ministro Brenta, antes de dejar su cartera para dedicarse a la campaña electoral, anunció con bombos y platillos que, pese a los malos augurios de los contras de siempre, la ronda salarial recientemente concluida arrojaba un saldo favorable de más del 80% de los grupos con acuerdos. Por supuesto no desglosó cuantos fueron Convenios entre todas las partes, cuantos fueron votaciones de dos partes, y cuantos decretos unilaterales del gobierno en algunos casos especiales (salarios muy sumergidos, ausencia de patronales representativas, etc. Tampoco dirán ni los ministros ni las cifras oficiales, que ronda tras ronda, se ha ido inexorablemente hacia la congelación del salario real, habida cuenta del promedio de recuperación que rondó el 2% anual y la inflación proyectada que siempre resulta menos que la que después se verifica realmente. Los montos salariales nos retrotraen al año 1999, aún están en el guarismo de esa fecha.                Este ataque planificado contra los ingresos fijos de los trabajadores, pone sobre el tapete la esterilidad de la lucha por el salario si no va atada a la lucha por otras reivindicaciones más pesadas que tienen que ver con el tarifado de los precios de la canasta básica, la eliminación del IVA a todo los productos y servicios de consumo popular, y la eliminación del impuesto a los sueldos. Necesitamos poner en cuestión también a la negociación colectiva tripartita (que se convierte aceleradamente en una cáscara vacía) como escenario privilegiado de los Sindicatos, y nos obliga como vertiente alternativa del sindicalismo a formular nuevos ejes de acción que nos permitan defender nuestras condiciones de vida más efectivamente.                                      Debemos desarrollar la crítica sistemática que permita ver tras los engañapichangas de que la única meta y la única movilización son en el marco de estas negociaciones. Hecho que demarca, limita y condena indefectiblemente la acción de los trabajadores al mecanismo estatal -patronal de esas mesas ministeriales que concluyen en un robo consensuado de la plusvalía.

 

LA LIQUIDACIÓN DE PLUNA.                                                                               AQUELLOS POLVOS DEL ’92 TRAJERON ESTOS LODOS.

En toda la confrontación mediática de estos meses, el gobierno y la oposición se acusaron mutuamente respecto a los orígenes de las asociaciones de Pluna con capitales extranjeros (Varig, Ledgate), pasándose uno al otro la responsabilidad principal en el desastre. Afloró otra vez la “herencia maldita” como argumento del oficialismo, y la oposición le sacó el máximo jugo posible al escandaloso remate y el no menos escandaloso final con empresarios procesados y gobernantes renunciando o tambaleando.                                                                            Sin embargo hay que ir un poco más atrás para encontrar el origen de este cierre que ha dejado a cientos de trabajadores sin su fuente de trabajo, y al país sin una aerolínea de bandera nacional.  En el año ’91, en el marco de la profundización neoliberal en la región (Lacalle, Menem, Collor de Mello, Fujimori) se aprobó la Ley de Empresas Públicas con el objetivo de privatizar los mejores activos del estado. En el ’92, la oposición política y sindical se planteó interponer un referéndum para hacer caer la ley. Sin embargo las componendas políticas a nivel del FA y la política de conciliación, ya hegemónica en el PIT-CNT; llevaron a que el cuestionamiento alcanzara solamente a 5 artículos (de una ley que tenía 32) y que en los hechos significaba defender únicamente a ANTEL y DEJAR EL CAMINO LIBRE PARA PRIVATIZAR EL RESTO DE LAS EMPRESAS.                                                                                                                    Las distintas corrientes del clasismo sindical y social así como algunas organizaciones políticas de izquierda sostuvimos hasta el final el referéndum contra toda la ley (la papeleta rosada), pero finalmente la gente en las urnas convalidó por amplísima mayoría la anulación parcial de la ley (papeleta blanca). El capítulo 11 que se refería a Pluna, quedó firme entonces, y esa es la base jurídica en que se apoyaron posteriormente las ventas del paquete accionario de la aerolínea.

 

OREJEANDO LAS JUGADAS DEL “TURCO” Y EL “RICHARD”.

Aquella responsabilidad original del PIT-CNT en la privatización de Pluna, explica la “ambigüedad” con que se ha movido el sindicalismo oficialista en este tema y el apoyo en general a lo actuado por el gobierno. No extrañó entonces (aunque fue un extremo al que aún no se había llegado) que en la marcha de apoyo al ex – ministro Lorenzo, hubiese ómnibus pagos por algunos sindicatos (AEBU, FOEB y algún otro) y la presencia del dirigente estrella del PIT-CNT Richard Read. Para el conjunto de la clase, que seguramente ya no recuerda aquel antecedente del ’92 y desconoce los aspectos más estratégicos del reformismo sindical, la presencia del dirigente de la FOEB quedó asociada indefectiblemente con el enfrentamiento que este ha protagonizado con el dirigente metalúrgico Marcelo Abdala.                                                  Esta disputa entre los dos dirigentes, aparece en la superficie como reacciones personalistas, enrostrándose mutuamente manejos no claros de fondos millonarios vinculados al PVS y a la formación sindical financiada por el BID. Si en cambio a estos fenómenos mediáticos (que ahora se han trasladado a la orgánica para emprolijar la cuestión) los ubicamos en el  cuadro de la política del reformismo sindical, vemos aparecer una vez más los viejos fuegos de artificio, las viejas cortinas de humo, la vieja táctica gatopardista de cambiar algo para que todo siga como está.

El “turco” Abdala, uno de los jefes de la corriente sindical del PC, fue uno de los ideólogos de la tesis del “gobierno en disputa”, juego de palabras que buscaba minimizar las políticas más antipopulares del gobierno de Vazquez. Rentado permanente, el “turco” llevó desde la UNTMRA una línea que combinó una cierta radicalidad hacia la interna y frente a las patronales del sector, con un papel protagónico en la subordinación del PIT-CNT al gobierno, en particular en la aceptación de las inversiones multinacionales como Botnia, Montes del Plata y Aratirí.                                                                                                                 Ya bajo la administración Mujica, fue uno de los impulsores del Plan de Vivienda Sindical (PVS), iniciativa que significó salir en auxilio del gobierno ante el fracaso del Plan de Vivienda que supuestamente iba a ser el “buque insignia” del nuevo elenco progresista. Es también uno de los mentores del “cambio en la matriz productiva y energética” otro trabalenguas, que no puede ocultar la profundización del modelo extractivista, que amplía la primarización de la economía y aumenta la dependencia neo-colonial del país.

El “richard” Read, ex militante radical, fue en los últimos 10 años uno de los principales dirigentes de la corriente Articulación, la más cercana al gobierno frentista. En el gobierno de Vázquez jugó un papel central en el abandono de las resoluciones congresales que chocaban con las medidas del flamante gobierno y en la justificación de los ritmos del “proceso de cambios”.     Bajo el gobierno Mujica, como buen zorro viejo y sabedor que el desconcierto, la desesperanza y la bronca se extendía en la base de los Sindicatos; fue radicalizando paulatinamente su discurso y su práctica. Se fue separando de Articulación porque advirtió que esa corriente estaba más mimetizada con el gobierno de lo que convenía.                               A partir del enfrentamiento con el ministerio de economía y la OPP, cuando los halcones vetaron el convenio alcanzado por la FOEB, pasando por la amenaza de bloquear “el quincho de Varela” con camiones llenos de obreros, y por la consigna de “el sindicato, escudo de los pobres” en su discurso moralista del último 1º de Mayo; el “richard” fue proyectando su figura “independiente y rebelde”, proceso que remató con la convocatoria a la formación de la macro-corriente 5 de marzo, a la que logró incorporar a la Lista 41, que se autodefinía como la “oposición clasista” dentro del PIT-CNT.

El enfrentamiento entre Abdala y Read, es la disputa entre dos tácticas diferentes de mantener atado al  Movimiento Sindical a la política de conciliación, y a la subordinación al progresismo en el gobierno. EN ESO Y SOLO EN ESO CONSISTE SU ENFRENTAMIENTO PARA LA TRIBUNA. Son, en el fondo, dos “rastrillos de izquierda”, que operan para reforzar el control sobre los trabajadores, para evitar que las bases sindicales se rebelen y empiecen a actuar con independencia de las direcciones, como parcialmente se vio en el conflicto de los trabajadores de la educación.                                                                                                     Ambos comparten toda la orientación política que lleva adelante el “comité central” (el Secretariado), ambos son interlocutores privilegiados del gobierno y ambos también defienden un mismo modelo de sindicalismo verticalista, burocrático y adherido al estado, modelo sindical que es el caldo de cultivo perfecto para los “errores” como los que se cometieron en el PVS.                Visualizar que tras estas conductas está la ética del patrón, del sistema, es entender que la estrategia es una sola: mantener el mango del sartén, y el camino que nos proponen es el del matadero, ejerciendo un rol directriz de los “descontentos” para consagrar las cadenas del mercado. 

Vendrán sin duda, desafíos enormes para el espacio clasista, ya que, las grandes organizaciones sociales y las ONG afines al gobierno, saldrán a disputar los espacios organizados en lucha. Recolecciones de firmas que convoquen a plebiscitos como el de la megaminería, terminaran aunque no se quiera y más allá de las buenas intenciones, legitimando el consenso social que persigue el gobierno para profundizar la recolonización e imponer el Plan IIRSA con el aval de las urnas. Sacar el pie de esta telaraña no será sencillo, ya que el recoger firmas y votar aparece en el horizonte como la única e inevitable “salida”. Cuando en realidad volcar las  energías en lo electoral para laudar en torno a un derecho humano como lo es la tierra y los bienes comunes es entrar al redil que nos indican las multinacionales a través de sus funcionarios estatales: los gobiernos de turno. “Los derechos humanos no se plebiscitan” decían los familiares de desaparecidos.

DESDE EL PIE, CON LA CLASE, POR LAS UTOPÍAS DE SIEMPRE.          

                                         

La reacción frente a este estado de cosas y la construcción de las alternativas, parte de la afirmación que en una etapa de retroceso donde predomina el conformismo, las tareas pequeñas deben ligarse más que nunca con los grandes objetivos. Mancomunar los esfuerzos en el resurgir de la combatividad como clase tras metas verdaderamente emancipadoras.

Debemos desarrollar una crítica sistemática al sistema de dominación actual. Hablar más de aquellos sueños de libertad, que ambientaron el surgimiento de los Sindicatos. Más boletines, más volantes, más debates, más autoeducación, más espacios para desalienar los tiempos de los trabajadores con actividades artísticas alternativas a la enajenación, más valor a las pequeñas grandes unidades que logremos rearmar. Un plan de lecturas y debates. Proseguir con la construcción histórica de la identidad clasista con un pequeño plan de registros gráficos, audios y videos. Para difundir en radios, barrios, sindicatos, centros estudiantiles, cooperativas. Para desarrollar el “deseo”, las ansias, la voluntad y la constancia de luchar más allá de las zanahorias que nos ponen en las narices los que se conforman con la estrategia de lo “posible”.

Debemos rearmar un programa clasista. Y organizar las luchas necesarias, no solo para agitarlo sino para hacerlo posible, para sacarlo de las abstracciones. Convertir en bandera nuevamente las consignas históricas que van atadas irremediablemente a la emancipación de las/los explotados, fundamentando contenidos. No pago de la Deuda externa, No a la concentración ni extranjerización de la tierra. Sistema Nacional Único de Salud, Expropiación de las miles de Viviendas vacías existentes para el lucro, reforma educativa popular, etc. 

Debemos conformar otra estrategia de lucha que coloque centralmente la Solidaridad de la Clase como principio. La coordinación abajo de los trabajadores críticos como herramienta, como potencia, para golpear juntos al enemigo infiltrado en la clase, metamorfoseado en corrientes sindicales que enarbolando seudos conceptos de unidad, someten las luchas. Debemos tomar lo que el sindicalismo estatal desechó y abandonó definitivamente: la democracia obrera, ejercitar con ella el sindicalismo de base, como principio para rearmar la confianza en cada sitio que estemos.                                               

Debemos construir pacientemente los espacios clasistas e independientes que precisaremos en este nuevo ciclo de construcción sindical que se ha abierto. Sin apresuramientos inconducentes, sin confundir unidad con amontonamiento, sin apurar confluencias que precisan más el cernidor de la práctica concreta, que la sintonía en el diagnóstico. La unidad para luchar, la unidad para avanzar hacia la emancipación de la clase trabajadora, necesita condiciones históricas que no se decretan, ni serán producto exclusivo de nuestra voluntad.

Debemos apropiarnos de la libertad de expresión, de la combatividad como llave para recrear la fuerza como clase para sí. Ningún atavismo, ningún mito nos doblegará, en nombre de ninguna estructura o conveniencia nos arrodillaremos, ninguna amenaza nos amordazará.                    No guardaremos silencio, es tiempo de volver a denunciar este moderno circo romano que busca ocultar la cruda realidad: los ricos cada vez más ricos, los explotados y oprimidos cada vez más pobres, la tierra cada vez más ajena, las decisiones cada vez más concentradas.

                     EL MUNDO SERÁ DE LOS TRABAJADORES!

       

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